A raíz de la última crónica sobre la ruta por Valmayor, nuestro amigo Enrique dejó un comentario que me dio que pensar:
¿Dónde
están las pájaras y los calambres de antes? Tendrías
que reflexionar sobre lo que llevabas en el bidón y en la mochila antes, y lo
que llevas ahora”.
Y cuánta razón tienes, Enrique. Sin
darnos cuenta, en todos estos años de pedaladas compartidas en AlfonsoyAmigos,
hemos vivido una auténtica revolución silenciosa.
Aquellos tiempos de "supervivencia"
Si miramos atrás, nuestras mochilas de hace
una década parecían el equipaje de alguien dispuesto a cruzar el desierto. Sándwiches
envueltos en papel Albal que acababan hechos un higo, plátanos y agua que, con
el calor, sabía a plástico recalentado.
En aquel entonces, el hombre del mazo salía siempre con nosotros. No fallaba. Los calambres eran el aviso traicionero de que nos habíamos pasado de rosca. Quedarse "seco" en mitad de la sierra era parte de la aventura.
Hoy, ese viejo conocido parece que ya no encuentra hueco en nuestro grupo.
Más kilómetros, más destreza y menos paradas
¿Qué ha pasado?
Que nos hemos vuelto más aplicados. Ya es
raro el que llega al domingo sin haberse dado una buena paliza entre semana. Ese
entrenamiento constante se nota: vamos todos “con el gancho”, pero aguantamos.
Y no solo es físico.
La técnica también ha mejorado. Esas
trialeras que antes nos obligaban a echar pie a tierra ahora las recorremos con
confianza, haciendo las rutas mucho más fluidas y menos accidentadas.
El plátano contra la química
Incluso hemos cambiado la forma de
alimentarnos.
Aquella imagen de parar, sentarse en una
piedra y abrir la mochila parece pertenecer a otra época. Ahora
sacamos del bolsillo el gel o la gominola, a veces sin dejar de pedalear, buscando
la eficiencia máxima.
Aun así, resiste un pequeño bando de
irreductibles galos: los fieles al plátano de siempre. Para
ellos, en este último bastión del romanticismo nutricional, la fruta sigue
ganando por goleada a la química moderna.
La ley de vida y el "clic" del litio
El grupo, como es lógico, va cumpliendo años.
Se nos unen jóvenes con una fuerza envidiable,
pero el núcleo duro seguimos sumando eneros.
Por eso, aunque convivimos musculares y eléctricas, el paso a la e-bike se ha vuelto natural, casi necesario para que los veteranos sigamos enseñando el camino sin que nadie se quede fuera de la foto por falta de fuerzas.
Hoy compartimos rutas tres tribus muy claras:
- Los "electrizados": Los
que nos hemos despedido definitivamente de la muscular. El
litio es nuestro aliado para seguir disfrutando sin que el corazón diga
"basta" en la primera rampa.
- Los "indecisos": Compañeros
que estudian la ruta con lupa. Según el perfil, sacan la
muscular o "la gorda". Es su
manera de no rendirse, de pelear contra el paso del tiempo y medir sus fuerzas.
- Los "puristas": Los
que no quieren cables ni baterías. Suben a pulmón, como siempre, y se mantienen
fieles a la esencia del esfuerzo puro.
Lo que hemos perdido por el camino
Pero al despedir a las pájaras, también hemos
perdido la pausa.
Antes, cuando el cuerpo pedía clemencia, parabas. Y en ese resuello surgía la charla de verdad, las risas recuperando el aliento y el silencio contemplando la sierra. A veces, la eficiencia nos roba el paisaje.
Conclusión
Hemos ganado en salud y en rendimiento.
Es un orgullo ver cómo ha subido el nivel del
grupo, pero espero que, entre tanto gel, tanto plátano, tanto entreno y tanta
batería, nunca se nos olvide lo más importante: la ilusión de compartir el
camino.
Por cierto, Enrique... en mi bidón sigo llevando lo de siempre: un poco de agua y un montón de ganas de no perder vuestra rueda.
Y ahora os pregunto,
¿En qué bando pedaleas tú: electrizado, indeciso o purista? ¿Eres de gel o de plátano? ¿De los que comen en marcha o de los que aún buscan una piedra para sentarse?
¡Buenas a todos!
Os comparto la reflexión de esta semana y aprovecho para comentaros que para este domingo no haremos convocatoria oficial. Se alinean los astros en contra: el Atleti juega temprano, el tiempo va a estar complicado con lluvia o nieve y tengo compromisos familiares que atender.
¡Disfrutad mucho del fin de semana y nos vemos en la próxima!
Contestando, Alfonso, a tus preguntas: de momento sigo con la muscular pero está bien saber que, cuando lo necesite, podré hacerme con una eléctrica para seguir montando. Como plátano, geles, gominolas y el año pasado descubrí el 'pastel de guayaba'. Como no competimos prefiero comer de parado por seguridad, sobre todo con la bici de montaña.
ResponderEliminarCada cosa tiene su lugar en la mochila, su momento del día, y según que actividades se hagan, y ambas son perfectamente compatibles.
ResponderEliminarHe llevado a muchos grupos a la montaña, sobre todo familias con niños, y siempre he procurado que haya momentos de relax y, lo más importante, aprendizaje para comprender, respetar y disfrutar de la Naturaleza, pero también he competido en carreras de montaña. Ambas cosas son igualmente maravillosas