jueves, 21 de mayo de 2026

Volver nunca consiste solo en repetir un camino

La montaña nunca es exactamente la misma

Ni siquiera cuando repetimos rutas conocidas, cruzamos los mismos pinares o escuchamos el agua en los mismos arroyos.

Hay días en los que el aire fresco de la mañana despeja algo más que los pulmones. Otros, la lluvia reciente deja en el bosque un silencio húmedo que invita, casi sin querer, a bajar el ritmo.

AlfonsoyAmigos

Y ahora, cuando mayo avanza y empuja hacia el verano, aparecen el polvo en los caminos, la sombra buscada entre los pinos y esa sed temprana que acompaña las subidas abiertas al sol.

Tal vez la montaña nunca se presenta igual porque tampoco nosotros llegamos iguales.

Hay días en los que un sendero cualquiera ensancha el ánimo, y otros en los que uno atraviesa paisajes hermosos sin lograr entrar del todo en ellos. El mismo bosque puede parecer refugio o simple lugar de paso.

AlfonsoyAmigos

El sonido del agua cruzando un arroyo puede pasar inadvertido… o quedarse acompañándonos durante horas. Depende del día. Depende de lo que cada uno lleve dentro.

La montaña tiene esa forma silenciosa de recibirnos sin hacer preguntas. No intenta consolarnos ni entendernos; simplemente está ahí.

Quizá por eso volvamos una y otra vez. Porque, sin darnos cuenta, algunos caminos terminan sabiendo cosas de nosotros que nunca hemos sabido explicar.

Domingo, 24 de Mayo de 2026

E
ste domingo queremos regresar a una ruta que muchos recordaréis —quizá Fer más que nadie— por aquellos arroyos rebosantes y el barro interminable en las callejas entre fincas.

La recorrimos en marzo de 2024, cuando el agua parecía haberse adueñado de cada camino.

AlfonsoyAmigos

Tendremos oportunidad de comprobar, una vez más, que ningún camino se pisa dos veces de la misma forma.

Hora de encuentro: 🕣 8,45

Lugar de encuentro:📍 Aparcamiento junto Restaurante El Anzuelo. Km 8 de la M-604 Lozoya (Madrid)


domingo, 17 de mayo de 2026

La ruta de La Mariposa desde San Rafael

Entre Peguerinos, trialeras y cuentas pendientes

Hay rutas que no tienen edad; basta un suave maquillaje y algún retoque para que vuelvan frescas y lozanas.

AlfonsoyAmigos

La Mariposa” llevaba tiempo revoloteando alrededor del grupo sin llegar a posarse del todo. La primera vez fue una avería. La segunda, la lluvia.
Siempre aparecía algo capaz de dejarnos otra vez con la sensación de ruta pendiente.

AlfonsoyAmigos

Por eso este domingo tenía un aire distinto incluso antes de empezar. Había cierta curiosidad por comprobar si, esta vez sí, lograríamos completar por fin ese recorrido.

Acudimos 14 curiosos: Andrés, Ángel, Carlos, Enrique, Fer, Fernando, Galo, Jesús, Luis Ángel, Pawel, Rafa, Raúl, Santi y Alfonso. Y aunque la mañana parecía conceder una tregua, algún chubasquero aún daba colorido, como quien todavía no termina de fiarse del todo del cielo ni de la suerte.

AlfonsoyAmigos

Salimos desde San Rafael y el primer tramo nos llevó, casi sin darnos cuenta, hasta el puente de madera y metal sobre el Arroyo Mayor. El río, bajo y contenido, parecía más tránsito que obstáculo.

Después, el camino comenzó a ganar altura hacia el Mirador de la Peña del Águila, donde el paisaje se abre y siempre termina reteniendo a alguien para una foto.

AlfonsoyAmigos

El ascenso hasta el Collado del Hornillo es conocido y familiar, cada uno ya sabe dónde aguantar y dónde apretarse. Arriba, punto de cruce y respiro; de esos lugares donde el grupo se recompone antes de volver a dejarse caer por la vertiente.

Los restos de algunas cortas recientes aparecen durante buenos trechos de la ruta, dando pie a que unos tomemos el sendero habitual y otros prefieran bajar por la pista.

AlfonsoyAmigos

Nos adentramos en una zona boscosa, entre senderos que se entrecruzan, ramas caídas y algún árbol seco que ya se rindió. Avanzamos haciendo regates a cada metro. Incluso el arroyo del Collado del Hornillo y el arroyo de la Aceña quieren jugar con nosotros, poniendo trabas a nuestro paso.

AlfonsoyAmigos

Aquí apenas entra el sol, lo que le da a la zona un encanto especial. Vamos pendientes del compañero y del GPS, atentos al trazado y, aun así, habrá un par de caídas. Afortunadamente, solo quedaron en algún golpe y el susto.

AlfonsoyAmigos

Y entonces, casi sin anunciarse, cuando Enrique pregunta aquello de: “pero ¿dónde está?, nos topamos con el Monumento a la Mariposa. Un punto discreto en el mapa, pero con la carga simbólica suficiente como para que uno se detenga y deje reposar las prisas.

Monumento a La Mariposa
Monumento a La Mariposa
Desde ahí, el recorrido vuelve a internarse en estrechos senderos, zonas de lanchas de piedra, repechos cortos y algunos pasos complicados, siguiendo su curso hacia el Albergue Casa de la Cueva.

La Casa de la Cueva
La Casa de la Cueva

¿Nueva foto de grupo?... O casi de grupo. Jesús hace la foto y Fer ya aguarda más adelante, indicando por dónde sigue el trazado, con un descenso técnico hacia el arroyo de Navalacuerda. Habrá quienes optemos una bajada más rápida por la pista.

AlfonsoyAmigos

El Embalse de la Aceña, a los pies de Peguerinos, aparece entonces sereno, reteniendo con calma toda el agua que es capaz de guardar, con una calma que invita a bajar un punto el pulso.

Embalse de la Aceña

No estamos todavía todos juntos. Los compañeros van llegando poco a poco y empiezan los comentarios:
Yo voy tirando…”,
Voy a subir muy despacio; te vas a aburrir si me acompañas”,
Me encantan las trialeras, pero aquí lo paso mal…”.

En el fondo, distintas maneras de decir lo mismo: que cada uno subirá a su ritmo.

Embalse de la Aceña
Embalse de la Aceña
Nos esperan algo más de dos kilómetros de ascenso, con el embalse como testigo silencioso de nuestro esfuerzo. Pero lo más duro está aún por llegar y a ninguno se le escapa: las temibles pistas de hormigón, con desniveles que a cada cual ponen en su sitio.

Embalse Aceña

Atravesamos la Majada del Viento, que hoy no concede ni una brizna de alivio y deja abiertas las puertas a un sol que quiere hacerse notar. Un breve descanso para reagrupar y… adelante.

AlfonsoyAmigos

La ruta aún guardaba kilómetros. Avanzamos por el Camino de los Trampales, siempre reteniendo agua… ¿verdad, Pawel? Después, una pista nos aleja del embalse de Cañada Mojada y nos empuja, siempre en ascenso, hacia la fuente de Fernando Benito, donde el agua fresca sabe mejor que nunca.

AlfonsoyAmigos

Bajamos el ritmo… o no, porque ya sabemos que lo más duro ha quedado atrás y el Collado de la Gargantilla nos aguarda. Pero no conseguimos volver a reunir al grupo. Unos se han despedido y otros parecen tener prisa… o prefieren afrontar el complicado descenso sin compañía.

AlfonsoyAmigos

Un respiro antes de pasar junto a la fuente de Juan Belver e iniciar el descenso, muy roto, por el camino de los Arteseros, donde cada uno pondrá a prueba su memoria del mejor trazado, con el resto de los sentidos trabajando al cien por cien.

AlfonsoyAmigos

Algunos pondremos pie en tierra en algún momento, pero también nos sorprenderá vernos capaces de superar zonas muy pedregosas, de fuerte pendiente, que quizá hace tiempo habríamos evitado.

AlfonsoyAmigos

Junto al puente sobre el arroyo Gargantilla, llegan los suspiros de alivio y de satisfacción… Cruce de sonrisas y felicitaciones.

AlfonsoyAmigos

Fer todavía se atreve a sugerir que la ruta podría ser un poco más larga, pero la respuesta general es inmediata: “Está bien como está… ¡uf!”


miércoles, 13 de mayo de 2026

El piñón que guardé sin saber por qué

He cambiado de bicicleta, pero no puedo seguir con la nueva sin rendir honores a las que me trajeron hasta aquí... a todas esas compañeras de ruta que me enseñaron a subir, a caer y, sobre todo, a seguir.

AlfonsoyAmigosRebuscando en el fondo de un cajón, entre herramientas viejas y recuerdos de otras rutas, me he encontrado con él: un simple piñón de once dientes. El más pequeño de un casete que ya no gira.

Al sostenerlo, pesa más de lo que debería; y no es por el metal. 

Tiene los bordes gastados, redondeados por algo más que el uso, sin rastro del brillo que tuvo hace años.

AlfonsoyAmigos

Lo paso entre los dedos y casi puedo sentir la fatiga de aquellas subidas interminables y el crujido de la cadena al tensarse. Conserva el polvo de caminos que quizá ya no existan y el eco de las piedras que hacían vibrar el manillar cuando apenas empezaba en esto.

Sus marcas no son defectos; son cicatrices. Señales de un camino que me ha permitido llegar hasta la bici que hoy tengo entre las manos.

AlfonsoyAmigos

A menudo nos obsesionamos con el equipo perfecto, con los componentes relucientes y la última tecnología. Pero este pequeño trozo de acero oxidado me recuerda que el valor nunca estuvo en el brillo.

Mientras lo guardo de nuevo, pienso que quizá un día yo también acabe como este piñón: gastado por los años… pero con la mirada puesta en nuevos caminos, aunque sean distintos.

Ahora entiendo que no lo guardé por nostalgia, sino porque en él sigue latiendo una parte de mí que nunca ha dejado de pedalear, incluso cuando la vida apretaba más que cualquier pendiente.

AlfonsoyAmigos

Después de mirar atrás por un instante, toca volver al camino y seguir sumando rutas.

Sábado, 16 de Mayo de 2026 

Viendo las malas previsiones para el viernes, Enrique nos ha pedido que la pasemos al sábado para aquellos que queráis acompañarle en La Pedriza, con la intención de alcanzar el alto de La Nava. 

Hora de encuentro: 8,45

Lugar de encuentro: Aparcamiento a las puertas del Club Hípico, antes de llegar al aparcamiento de La Pedriza

AlfonsoyAmigos

Domingo, 17 de Mayo de 2026

La Mariposa nos aguarda.

Hora de encuentro: 8,45

Lugar de encuentro: Paseo Rivera de San Rafael


domingo, 10 de mayo de 2026

Valientes u optimistas incorregibles

Ruta MTB en San Rafael con lluvia y frío en la Sierra de Guadarrama 

Hay muchas formas de negacionismo, pero en el mundo MTB existe una especialmente curiosa: ver previsiones de lluvias intensas, cielos cerrados y avisos desalentadores… y seguir defendiendo la ruta del domingo como si nada.

AlfonsoyAmigos

El jueves ya advertí que el tiempo venía torcido. Pero no tardó en aparecer esa confianza ciega tan propia de algunos compañeros: “luego seguro que no es para tanto”. Así que la propuesta siguió adelante, afinando horarios y puntos de encuentro como si el sol fuera una certeza.

AlfonsoyAmigos

Tal vez no sea negacionismo. Quizá sea solo la dificultad de aceptar que la montaña también decide y no entiende de ganas acumuladas durante la semana. O puede que sea justo lo contrario: una forma de resistencia, esa necesidad de creer, hasta el último minuto, que siempre queda una rendija por donde escaparse a los caminos.

Y aprovecharla

AlfonsoyAmigos

Tiene que ver con estos tiempos raros de cielos cambiantes. Hace años mirábamos menos el cielo; la lluvia era una compañera más, no una amenaza. Pero este año el agua se ha instalado con una constancia agotadora que nos obliga a replantear cada salida.

Este domingo, al final, se reunieron en San Rafael Fer, Luis Ángel y Raúl. La lluvia dejó claro desde temprano que no era día de senderos. Y, aun así, hay algo valioso en ese encuentro. Con el tiempo uno comprende que hay vínculos que ya no dependen exclusivamente de dar pedales.

AlfonsoyAmigos

La prudencia manda y hay que saber renunciar cuando la montaña se pone seria. Pero incluso en los domingos “perdidos” todavía hay quien aparece para compartir un chocolate caliente mientras el agua golpea los cristales.

La ruta prevista quedó aplazada de nuevo. En su lugar surgió otra, más improvisada, pasada por agua y con el frío ganando terreno. A pesar de todo, los tres volvieron con esa satisfacción que solo entiende quien necesita seguir pedaleando, aunque sea contra la lluvia.

AlfonsoyAmigos


jueves, 7 de mayo de 2026

El pan y la mano

Había una vez un anciano que, fiel a su costumbre, salía cada día a comprar el pan, sin prisa, bajo el sol o la lluvia, en cualquier estación. Después buscaba siempre el mismo banco del parque y dejaba caer a sus pies algunas migas. Al principio, solamente acudieron palomas, que recogían el sustento y se marchaban.

Con el tiempo, entre el bando gris empezaron a aparecer pequeños pajarillos, más inquietos, más vivos. El anciano, tras tantas mañanas de silenciosa observación, era ya capaz de reconocer a algunos. Temerosos, huidizos, echaban a volar apenas él movía un dedo.

Sin embargo, en una ocasión, un par de esos pajarillos vencieron el recelo. Comieron directamente de su palma y, con el tiempo, permitieron incluso que los acariciara sin huir.

Un día, otro hombre se acercó y le dijo con un suspiro: “Cómo envidio lo que te quieren estos animales”.
El primer anciano alzó su mirada y, con serenidad, le respondió: “No es que unos valgan más que otros; cada uno llega de una manera distinta. Las palomas vienen y se van con el pan. Pero estos pajarillos… estos se quedan.”

AlfonsoyAmigos

A menudo, cuando preparo nuestras rutas y escribo estas líneas, vuelve a mí la imagen del anciano en su banco.

Cada semana salgo a buscar el “pan” de un nuevo camino, de una aventura que ofrecer. Hay quienes acuden por la belleza del trazado, por el reto de la montaña o por la seguridad de rodar en compañía. Son motivos nobles, y todos hemos sido alguna vez esa paloma que busca el sustento del grupo.

Pero la verdadera magia ocurre cuando, además del track, compartimos ese latido que da sentido al camino. En los momentos de duda aparecen quienes saben que una mano amiga sostiene mucho más que el equilibrio sobre la bici, y que en la ruta lo esencial no es compartir kilómetros, sino permanecer.

Mi mayor recompensa no está en ver el grupo reunido en cada salida, sino en sentir que el camino sigue siendo un lugar donde, sin necesidad de decirlo, nos sentimos arropados.

Este domingo, la mano vuelve a estar abierta. Para quienes buscan el pan, y para quienes ya han hecho de este camino un lugar donde simplemente estar. En la montaña, siempre habrá migas… y un latido que, sin decir nada, nos hace volver.

AlfonsoyAmigos

Domingo, 10 de Mayo de 2026


Este domingo regresamos a la ruta de La Mariposa para compartir algo más que paisajes. 

La última vez el camino quedó incompleto por la avería de un compañero, y este domingo volvemos para terminar el dibujo que dejamos a medias. 

Hora de encuentro: 8,45

Lugar de encuentro: Paseo Rivera de San Rafael