domingo, 12 de abril de 2026

El paréntesis de la lluvia

Un día de esfuerzo, de viento y de esos senderos que no regalan nada

Teníamos prevista una escapada a Trillo, pero la lluvia nos obligó a cambiar de planes. Volvimos a una ruta ya conocida por algunos.

AlfonsoyAmigos

La hicimos tras la Filomena, en enero de2021, cuando los caminos eran un laberinto de árboles caídos y pasos cerrados. La memoria de los cuatro que repetíamos había suavizado demasiado el recuerdo.

AlfonsoyAmigos

De camino al punto de encuentro llovía, y también al regresar a casa, ya en el coche. Durante la ruta no cayó ni una sola gota.

AlfonsoyAmigos

En las cercanías de Pelayos de la Presa nuestros coches buscan espacio antes de que podamos vernos las caras: Andrés, Enrique, Ernesto, Fer, Juan, Luis Ángel, Miguel Ángel, Nacho, Pedro, Rafa, Raúl, Santi y Alfonso. Antes de empezar, las sonrisas son fáciles, casi ligeras, como si todavía no hubiera peso en las piernas ni en el día.

AlfonsoyAmigos

La ruta arranca en cuesta —a calentar toca— y pronto nos acercamos a las vistas del embalse de San Juan. Está tranquilo, sin gente a estas horas, con el agua alta y en silencio.

AlfonsoyAmigos

Seguimos subiendo sin apenas tregua. Entre dos opciones, siempre elegimos la más empinada.

AlfonsoyAmigos

Lo más duro llega después, cuando el trazado se rompe en canchales de piedra y senderos con demasiado desnivel. Ahí ya no hay épica posible: todos pie en tierra, empujando. Ni siquiera las e-bikes consiguen superarlo; se convierten, simplemente, en un peso muerto.

AlfonsoyAmigos

Ver a los compañeros que van delante empujando anima más bien poco: te das cuenta de lo que todavía te queda por superar… y, aun así, seguimos.

AlfonsoyAmigos

Tras el caos de los canchales, llegamos a los tramos de sendero estrecho donde las vistas al embalse aparecen a nuestra derecha, como un espejo de plata bajo el cielo plomizo.

AlfonsoyAmigos

Arriba, el viento  sopla con otra intención. Ya no hay bromas. El grupo se estira y se encoge como un acordeón, y el único sonido es el roce de los neumáticos sobre la piedra y la respiración acompasada.

AlfonsoyAmigos

Es curioso cómo la lluvia nos respetó, como si hubiera esperado en las nubes mientras trece amigos se empeñaban en conquistar un terreno que no regala nada.

AlfonsoyAmigos
AlfonsoyAmigos
Solo hemos rodeado el Cerro de San Millán, pero hemos coronado el Cerro Cabrillas, donde el aire fresco nos despeja el ánimo. Al coronar, el esfuerzo se transforma: el "peso muerto" vuelve a ser inercia y control.

AlfonsoyAmigos

Bajamos por senderos que exigen toda nuestra atención; la humedad de la noche anterior ha dejado el terreno en ese punto crítico donde la confianza y el freno deben negociar cada metro. Alguna rama partida amenaza nuestro paso.

AlfonsoyAmigos

Son senderos que a ratos cuesta encontrar. Alambreras que quieren cortarnos el camino, pero en las que ya han abierto hueco quienes llegaron antes que nosotros.

AlfonsoyAmigos

En pleno esfuerzo, subiendo por un sendero muy roto con profundos cortes abiertos por el agua, nos encontramos otro grupo. Ellos lo recorren en sentido contrario, disfrutando de la bajada. Se detienen para vernos, para cedernos el paso, y nos animan a probarlo en sentido contrario en una próxima ocasión. Tomamos nota, aunque ahora toque seguir apretando los dientes.

AlfonsoyAmigos

Tras cada duro ascenso, llega la recompensa. Algunos descensos son complicados, otros más rápidos o sinuosos; algunos extremadamente rotos y otros suaves al paso. Aquí no hay forma de hacer una foto: o conduces o disparas.

AlfonsoyAmigos

Es el momento de soltar frenos y dejar que la mente vuele a otros años, a otra ligereza. La montaña marca el ritmo y lo acepta todo: el esfuerzo, el silencio, la respiración cada vez más corta.

AlfonsoyAmigos
En uno de esos descensos, plagados de senderos que se cruzan, Andrés se extravía unos minutos. La espera nos sirve para recuperar fuerzas y para recordar que, en estas rutas, perderse un instante también forma parte del juego.

AlfonsoyAmigos
De nuevo el terreno se vuelve amable, engañosamente amable. Y a pesar de ello, los kilómetros no parecen correr. Nos ofrece pistas entre viñedos, pero el camino se inclina poco a poco, casi sin que te des cuenta. Las piernas ya se resienten.

AlfonsoyAmigos
Nos acercamos a San Martín de Valdeiglesias, con el Castillo de la Coracera recortándose al fondo. Dicen que su nombre es fruto de una errata en documento antiguo. Lo que iba a ser "Corcuera" terminó siendo "Coracera".

AlfonsoyAmigos
Nos viene al pelo: nosotros también teníamos un plan grabado a fuego (Trillo) y el día nos ha llevado a conquistar una fortaleza distinta. Cosas del directo.

AlfonsoyAmigos

En la plaza del Ayuntamiento, bajo banderas agitadas por el viento y un reloj detenido a las 4:48 desde quién sabe cuándo, nos hacemos la foto de grupo y recuperamos aliento antes de emprender el último tramo de nuestra aventura.

AlfonsoyAmigos
AlfonsoyAmigos

Finalmente, llega la ocasión de rebajar las pulsaciones, rodando por pistas y senderos amplios donde el cuerpo, al fin, descansa, soltando riendas y dejando que las bicicletas se desboquen.

AlfonsoyAmigos

Mis compañeros seguramente miraban al frente, sin fijarse, a la izquierda, en donde están restaurando la antigua estación de tren de Pelayos de la Presa; y a la derecha, en el viejo Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias, del siglo XII. Es lo que hay.

AlfonsoyAmigos

Vuelven las sonrisas. Ya no son las mismas: llevan el cansancio encima, pero también algo más difícil de explicar.

AlfonsoyAmigos

Y al salir de nuevo a la carretera, la lluvia. 


jueves, 9 de abril de 2026

Hay domingos que no se escriben sobre la tierra

Mientras para algunos la rueda se detiene y la bicicleta descansa, otros siguen el hilo del camino. No se rompe nada. La ruta continúa, como esas sendas que, aunque uno no las pise, siguen ahí, abiertas, esperando.

AlfonsoyAmigos

Han sido dos domingos así.
Ellos salieron, rodaron, subieron. Nombraron lugares que me son tan familiares que casi podría jurar que estuve allí. Este último, ya de regreso, con el ascenso a Pasapán en las piernas y en la memoria compartida.

AlfonsoyAmigos

Yo no estaba. O quizá sí, pero de otra manera.

He estado ejerciendo de abuelo. Y lo digo así, sin más adorno, porque hay tareas que no necesitan explicación. Solo presencia. Solo tiempo.

AlfonsoyAmigos

Un tiempo distinto, que no se mide en vatios ni en desnivel acumulado, sino en instantes que, una vez pasan, ya no vuelven.

La bicicleta ha permanecido en silencio, apoyada como quien sabe esperar. Sin reproches. Entendiendo que hay pausas que también forman parte del camino.

AlfonsoyAmigos

Y, aun así, no he sentido que me alejara del todo. Cada uno recorre lo que le toca y hay rutas que no se hacen sobre la tierra. La rueda sigue y el próximo domingo nos llevará hasta Trillo (APLAZADA)

Volveremos a rodar juntos por otros paisajes y, después, a sentarnos alrededor de una mesa. Que también eso es parte del viaje: compartir el esfuerzo y luego la calma, el polvo del camino y la conversación tranquila.

AlfonsoyAmigos

La propuesta nos la trae Luis Ángel, que ya conoce aquellos caminos y los quiere compartir con nosotros.

Quizá se trate de eso: saber irse cuando la vida lo pide… y volver cuando el camino nos llama. 

Trillo nos aguarda. 

AlfonsoyAmigos

Domingo, 12 de Abril de 2026

Aplazada la ruta prevista para mañana a TRILLO, por las previsiones de lluvia. En su lugar, optamos por plan alternativo, por las cercanías del embalse de San Juan.

Hora de encuentro: 8,45


domingo, 5 de abril de 2026

Domingo de Resurrección con AlfonsoyAmigos


Un Domingo de Resurrección que a la postre sería un domingo de reencuentros

DLa Estación de El Espinar partiría un grupo de amigos hacia el ya tan conocido Puerto de Pasapán, no sin antes recorrer todo el cordel que lleva hacia la puerta donde se inicia el ascenso. 

Los allí presentes seríamos: Andrés, Enrique, Fernando, Jesús, Juan, Miguel Ángel, Nacho, Raúl, Santi y Luis Ángel.

 Crónica: Luis Ángel


El reencuentro mencionado tenía como protagonistas a Fernando y Nacho, que tras unos meses de ausencia por lesiones y problemas físicos volvían al grupo con la misma alegría, ilusión y energía de siempre.

AlfonsoyAmigos
Pawel se nos uniría al pasar por Los Ángeles de San Rafael, pero a los pocos metros y minutos de estar con nosotros, un problema irremediable en el cambio de su bicicleta le haría tener que abandonar y volver a su casa. Qué lástima, amigo, te veremos pronto de nuevo.

Iniciaríamos la subida a Pasapán, pero esos 20 km de aproximación hasta los pies de la montaña se llevan ya en las piernas y parecen querer pasar factura justo antes de empezar el gran test de la mañana. Una subida de 8 km y 650 metros de desnivel que requiere no solo de esfuerzo, sino también de concentración y mentalización.

AlfonsoyAmigos
Un puerto que parece atraparte a cada metro, a cada pedalada, y donde es imprescindible poner el ritmo que cada uno considere, sin mayores retos que el de coronar de manera óptima.

AlfonsoyAmigos
Es de esas subidas donde lo mejor es pensar que todo tiene un final, que cada metro que avanzas ya es pasado y donde el sufrimiento es tu único aliado durante toda la ascensión.

AlfonsoyAmigos
Y como no puede ser de otra manera, se acaba llegando a ese monolito donde se anuncia el punto más alto del Puerto de Pasapán, en plena Mujer Muerta.

AlfonsoyAmigos
Bravo por todos los compañeros de ayer. Pero mención muy especial y emocionante para Fernando y Nacho, que tras sus meses sin poder acudir a rutas hicieron la ascensión con verdadero pundonor y casta, pedalada tras pedalada. Sufriendo y sin la más mínima objeción. Admiración, la nuestra, para vosotros dos ayer.
AlfonsoyAmigos

Muy especial y emocionante la llegada a ese punto alto del día, a 1.850 metros de altitud.

AlfonsoyAmigos
Y el ambiente arriba no podía ser mejor. Acompañaba todo: un soberbio día de sol y temperatura, el haber culminado la llegada y, como no, saber que el esfuerzo del día ya había sido completado y solo nos quedaba disfrutar de una larguísima bajada hasta el punto inicial del track del día.

AlfonsoyAmigos
Al final, en La Estación, un rato sentados juntos, comentando lo acaecido en la mañana, en historias ya pasadas y en proyectos futuros, y todo ello gracias a Miguel Ángel, que pudo invitarnos a todos por su pasado cumpleaños. 

AlfonsoyAmigos

Y gracias a todos los que hicisteis de este domingo un día tan especial e impresionante por clima, por track y por reencuentros. Pero sobre todo por haber pasado un día juntos tan sensacional. Rutonazo hoy de principio a fin. Maravilloso.

AlfonsoyAmigos