Lo fácil ya lo hicimos, lo difícil se está haciendo y lo imposible… todo llegará
Fin
de semana lluvioso que nos respeta cuando el domingo salimos a rodar en San Rafael.
Cuando
acudo al punto de encuentro veo a Patrick que aguarda dentro del coche la
llegada del resto de compañeros. Está
prohibido aparcar en el Paseo Rivera salvo para los autocares que dan cobertura
a los participantes en el trofeo Pinares
Cup de fútbol base alevín y benjamín.
Puede
que el amago de lluvia y un cielo cubierto hayan asustado a más de uno pero no
han faltado a la cita: Andrés,
Ángel, Luis Ángel, Enrique, Miguel Ángel, Nacho, Patrick y Alfonso.
Ha
habido algún pesimista, tal vez bromista, que estaba pensando que acabaríamos
compartiendo unos chocolates con churros pero, afortunadamente, otros hemos
huido de la tentación y dado la orden de marcha.
Hemos
madrugado una vez más pero cuando bordeamos el campo de fútbol de San Rafael ya
hay bastante público en las gradas y pronto se escucha la megafonía dando la
bienvenida a los asistentes.
Nos
alejamos, cogemos un tramo de la pista forestal San Rafael-El Espinar y
enfilamos hacia la Ermita del Carmen que veremos de frente antes de girar a la
derecha y coger los cortafuegos que discurren en paralelo a la Nacional VI.
A
pesar de haber llovido bastante días atrás, la tierra ha podido absorber
bastante agua por lo que apenas encontraremos en nuestro camino algunos
charcos, pero los senderos resultarán mucho más agradables de recorrer que con
la sequía pasada.
Mañana
entra el otoño, nos despedimos con esta ruta del verano y a fe que la despedida
ha sido del agrado de todos. ¿Ha
sido dura? Sí,
pero al alcance de los que hoy hemos acudido.
Los
primeros toboganes van entonando las piernas a los que ya conocían este tramo y
a los que lo descubren por primera vez y pronto estamos ascendiendo por la “alfonsina”
hacia el Camino del Agua, rodeados de helechos que dan un bello colorido al
recorrido.
Notando
que existe cierto relajo, patente porque la charla grupal no cesa, no me
resisto a coger desvío y hacer parada en la Fuente Oscura en bello rincón, que nuevamente es desconocida para
algunos. Me
alegro de enseñarla.
El
ascenso hacia el Alto del León se cobra una avería en la bici de Patrick, que
pierde todo el aire de una rueda al destalonar, pero que pronto será solucionada.
Sin
más problemas aparecemos por detrás de la antigua Casa Hilario que, ahora sí, parece que se han tomado en serio su
restauración. La
niebla nos envuelve.
La
siguiente parada llega en el Pilón y Fuente de la Hondilla, donde una valla de
madera instalada seguramente por seguridad y para evitar caídas, resulta
oportuna para aparcar las bicis mientras se coge agua y nos hacemos una foto.
No
nos resulta complicado llegar al Collado
de la Gasca, pero en ese momento la niebla no nos permitirá hacer fotos
hacia Madrid. Algo
que echarnos a la boca e iniciamos la marcha por el primero de los descensos,
el más conocido y habitual.
Al
principio del sendero hay una zona complicada donde las raíces de los árboles se
acumulan peligrosamente. Ya
dio cuenta de ellas Miguel Ángel en anterior ocasión y hoy es Luis Ángel el que
las sufre y no sé si acaba rodando por los suelos.
Nos
cruzamos con los “toboganes” y atacamos dos de los repechos más duros,
afortunadamente cortos, que nos llevan hacia el mirador de Peña el Águila.
Hoy se alcanza la puerta de la cotera sin resbalones y llegaremos a coger la Cañada Leonesa optando por coger la parte de más pedrolos y superándola con matrícula de honor. Aplaudo con orgullo a mis compañeros.
Hoy se alcanza la puerta de la cotera sin resbalones y llegaremos a coger la Cañada Leonesa optando por coger la parte de más pedrolos y superándola con matrícula de honor. Aplaudo con orgullo a mis compañeros.
Sí,
lo sé, hemos vuelto a recorrer la Cañada Leonesa y pisado una vez más el
Collado Hornillo… No
faltan las bromas y con razón.
Hasta
el Collado de la Mina persiste la niebla pero pronto aparecerán importantes
claros que nos ofrecerán formidables vistas del Embalse de La Jarosa e incluso
del de Valmayor que, lamentablemente, no ofrecen su mejor cara.
El
Collado de la Gasca nos verá llegar de nuevo y girar ahora hacia la derecha por
sendero que coge duro desnivel hacia el Cerro Piñonero o de la Gamonosa y un
recorrido divertido por La Cerca.
Menos
habitual, descendemos ahora siguiendo el trazado del Arroyo de Lagasca, por
zona amplia que recorremos sin problemas hasta llegar de nuevo a cruce con los “toboganes”.
Decidimos
seguir adelante y encontramos la primera parte muy sucia y peligrosa por restos
de la última corta de pinos, pero nos sorprende comprobar que más abajo es aún peor.
El sendero se ha convertido casi en un cortafuegos por su anchura (no sabemos si es esa la intención), pero muy sucio en la actualidad y así llegamos hasta el Puente del Umbrión, donde comprobaremos que el paso habitual ha quedado totalmente obstruido por montañas de ramas y restos acumulados. En ese punto confluyen dos arrastraderos y grandes máquinas indican que el trabajo aún no ha finalizado.
El sendero se ha convertido casi en un cortafuegos por su anchura (no sabemos si es esa la intención), pero muy sucio en la actualidad y así llegamos hasta el Puente del Umbrión, donde comprobaremos que el paso habitual ha quedado totalmente obstruido por montañas de ramas y restos acumulados. En ese punto confluyen dos arrastraderos y grandes máquinas indican que el trabajo aún no ha finalizado.
Giramos
hacia el depósito de agua por encima de la Fuente de las Fuentecillas y más
adelante rodearemos la Cerca de Manolo, dejando atrás las ruinas de la “Casa Rota”.
Con
piernas cansadas, con caras satisfechas y a buena hora damos por finalizada nuestra ruta con tiempo para compartir unas merecidas cervecitas.
Nunca
hemos realizado tantas fotos en las que aparezca el equipo tan agrupado y es
que así nos hemos mantenido durante toda la ruta, disfrutando del precioso
recorrido que hemos propuesto.
Estas y muchas fotos más
Nuestro recorrido
Estas y muchas fotos más
Nuestro recorrido










