Setenta
Setenta años… y la montaña me sigue llamando
por mi nombre.
Setenta no se cumplen: se alcanzan.
Ayer crucé esa frontera. Lo
escribo despacio, saboreando el trazo de las letras, porque sé que no es solo
un número: es una estación nueva en un camino que se vuelve más hermoso cuando
se eleva.
No llego aquí como quien alcanza una meta y se
detiene; llego como quien corona un puerto y, desde la cumbre, descubre que el
horizonte se ha ensanchado.
Es una forma distinta de mirar lo de siempre. La
bicicleta ya no es solo una máquina; es una prolongación de mí mismo. Los
senderos no son solo tierra; son memoria de felicidad. Y la
Sierra de Guadarrama, que me observa al fondo, no es un paisaje: es mi casa.
He estrenado montura estos días, un capricho
que es también una promesa. Pero el verdadero estreno no
está en el carbono ni en los componentes: está en el ánimo.
En seguir sintiendo ese pellizco cuando el
aire frío me golpea la cara. En saber que cada domingo es
un regalo que no acepto por costumbre, sino con la gratitud de quien entiende
lo que cuesta estar ahí.
La montaña no pregunta la edad. No
entiende de calendarios ni de jubilaciones. Ella
solo espera.
Nos aguarda con sus subidas que exigen
honestidad, con sus descensos que nos devuelven la juventud por unos minutos y
con ese silencio antiguo que ha sido mi mejor confesor en estos últimos años.
Y, sobre todo, me espera con vosotros: esa
suerte —nunca pequeña, siempre inmensa— de compartir el esfuerzo y la risa con
los amigos.
En estos días he recibido muchas
felicitaciones, palabras generosas y mensajes que me han emocionado más de lo
que quizá imagináis. Gracias a los amigos y
compañeros de ruta, y también a todos los que habéis pasado por aquí y os
habéis detenido un momento para dejarme vuestros buenos deseos. Saber
que estáis ahí da aún más sentido a cada salida y a cada línea escrita.
No quiero pensar en los kilómetros que aún me
quedan por recorrer ni perder tiempo en calcularlos. Prefiero
quedarme en lo sencillo, en lo esencial: mientras el cuerpo y el alma sigan
diciendo “sí”, seguiremos saliendo.
No salgo para celebrar un número en el carné
de identidad.
Salgo
porque, setenta años después, sigo siendo capaz de escuchar la llamada.
Domingo, 15 de Febrero de 2026
En relación con vuestras sugerencias, y dado
que ayer hubo desbordamientos en Segovia con activación del plan de emergencias
por inundaciones —cortes de caminos, zonas anegadas y el río Eresma en
alerta naranja/roja—, creo que lo más sensato es evitar esa zona este domingo.
Os propongo una alternativa conocida:
intentar, si el tiempo lo permite, alcanzar el embalse de La Maliciosa
desde Moralzarzal.
Ruta exigente, pero hermosa. Y siempre con la prudencia por delante.
Hora de encuentro: 🕣 8.45
Lugar de encuentro: 📍 Calle Valleja, junto al Asador Casa Mariano –Moralzarzal. (O enfrente, junto a la farmacia)
Os espero este domingo. Traigo una década nueva en las piernas y las ganas de siempre en el corazón.