Unas palabras en voz baja
A veces uno necesita que le recuerden —o
recordarse— algo sencillo: que también tiene derecho.
Derecho a que el camino pese un poco menos.
Derecho
a disfrutar de lo que llega sin sentirse atrapado.
Derecho
a dejar de mirarse por dentro con severidad, como si la alegría fuera una
traición.
He aprendido, despacio, que buscar algo de
ligereza no borra nada de lo vivido. Que
seguir adelante no es olvidar. Es, quizá, la forma más
honesta de cuidar lo que permanece.
Y tal vez ya no se trata de sufrir más, sino
de aprender otra manera de vivir.
Una nueva década, una nueva montura… y menos culpa
Se acerca para mí una cifra redonda: los 70
años. Los
cumpliré a mediados de la semana próxima. Me
descubro asomado a esa frontera con una confesión que me ha costado muchos
kilómetros admitir.
Mi historia con el deporte no empezó sobre dos ruedas. Durante gran parte de mi vida, mi pasión fue la práctica del fútbol aficionado; ese deporte de equipo, de compañerismo, en el que me mantuve hasta que el sentido común dictó sentencia. Fue entonces cuando la bicicleta se convirtió en mi nuevo refugio.
Pero en este viaje he arrastrado un peso que
no aparece en el GPS: la culpa del “e-biker”.
He pasado los últimos años pedaleando eléctricas con el freno de mano echado en el alma; pendiente del retrovisor, midiendo la cadencia para no alejarme demasiado, para no sentir que el motor me empujaba más allá del ritmo del grupo.
He
sido muchas veces más guardián de la cohesión que dueño de mi propia fluidez.
Y ese lastre pesa más que cualquier batería.
Esta semana he recogido en Escapa mi
nueva Turbo Levo Expert G4. Desde
allí ha ido directa a Pellejo, donde la están vistiendo con su armadura
de vinilo. Esta bicicleta es mi regalo de aniversario.
Y con ella reclamo, por fin, el derecho a sentir su empuje sin pedir perdón.
Sé que no es fácil cambiar la naturaleza de
uno mismo de la noche a la mañana. Soy
consciente de que, en las próximas rutas, habrá momentos en los que el “viejo
Alfonso” se detenga a esperar por pura inercia; y otros en los que me deje
llevar por el motor y por la música del sendero.
Pero el primer paso es reconocerlo: Tengo
derecho al disfrute, también.
Al borde de los 70, tras inviernos del alma y fatigas del cuerpo, empiezo a darme permiso para aflojar por dentro, aunque siga exigiéndome por fuera. Porque no voy a dejar de buscar el esfuerzo. Mi cuerpo y mi mente necesitan sentir que todavía pueden.
Seguiré saliendo con mis amigos; al final, son ellos los que trazan el verdadero mapa de mis rutas y la amistad el único puerto donde siempre quiero llegar. Pero quizá, poco a poco, deje de ser siempre el “pastor” constante. Habrá días en los que espere por costumbre, y otros en los que me deje llevar sin mirar tanto hacia atrás.
No se trata de cambiar de golpe, sino de
aprender a disfrutar sin culpa, con más calma y menos vigilancia. Llegaré
a la cima con aliento para sacar la cámara y regalaros mi mejor mirada…pero
también con la sensación de haber pedaleado, por fin, un poco más ligero por
dentro.
Hoy dejo que las palabras rueden solas, sin el
apoyo de las imágenes que suelen acompañar mis crónicas. El
domingo volveré a sacar la cámara… pero esta vez, para capturar la luz de un
nuevo comienzo.
Domingo, 8 de febrero de 2026
Antes de nada, dar las gracias a mis compañeros... que dicen que esta nueva montura también es un poco suya. Porque la alegría de empezar algo nuevo siempre se comparte.
Si el tiempo nos da tregua y las nubes lo permiten, podremos abrir juntos este nuevo capítulo.
Elegimos de nuevo San Agustín de Guadalix precisamente por sus
pistas, que nos garantizan rodar con seguridad, aunque el cielo se ponga gris. Un
poco de aire fresco para limpiar los pulmones y mucho ritmo para que el frío no
nos alcance
Y si la lluvia decide ser la protagonista, buscaremos otro momento para que la montura muerda el barro... lo importante sigue siendo el camino compartido.
Hora de encuentro: 8,45
Lugar de encuentro: Calle Camino de Valdeolivas - San Agustín de Guadalix
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por dejar vuestros mensajes.
Son importantes para nosotros.