Tres horas por los pinares
La temperatura está bajo cero y
el aire, que no cesa, llega helado a la cara.
Se siente frío.
Con el amigo Hipólito, "Polín" |
Me parece que estoy dando
demasiadas pistas sobre lo mayor que soy, pues cuando Rafa manda mensaje a
última hora diciendo “El frío no es para
mí”, me acuerdo de otra película,
esta vez de Paco Martínez Soria,
que decía: “La ciudad no es para mi”.
El caso es que con alguna baja no
prevista y con una sensación térmica que
hubiera invitado a quedarse en casa,
iniciamos ruta hacia el recorrido que he improvisado para hoy.
Marchamos para entrar en calor Fernando, Iraitz, Javier B, José Villena, José Kona, Santi y este guía.
Ignoro qué es lo que me pasa con
los sillines y las tijas, tal vez es que tengo “culo de mal asiento”. Tuve una
mala experiencia en Julio de 2012, - ver “Mejor con sillín” - y hoy, desde el
primer momento, el sillín se empeña en aflojarse una y otra vez.
Parada obligada, llave allen,
unas pedaladas y nuevamente flojo. La
rutina se ha repetido siete u ocho veces, lo que no deja de ser un auténtico
incordio.
Hoy se ha incorporado Iraitz,
para ponerse a prueba después de su lesión y se le ve bien, muy bien. Puede que
le falte algo de fondo, pero mi sillín se ha encargado de marcar el tempo.
Ascendemos por sendero que me
encanta junto al Arroyo Gargantilla, que siempre obliga a tirar de fuerza y de
habilidad y allí encontraremos a un vecino que, todavía con su caballo percherón y hacha, se
lanza al monte para recoger leña. Un auténtico gabarrerro. Más como él harían falta para limpiar el monte.
Después, por el sendero bajo el
del Ingeniero, hacia Arroyo Mayor que desciende con mucho agua y que nos pondrá
a prueba para poderlo cruzar.
Pasaré el primero y encontraré
más profundidad de la prevista, pero las botas de invierno me salvan de mojarme
los pies.
No tendrá tanta suerte Santi, que encuentra obstáculo que no logra
superar y acaba metiendo los pies en el agua. Lleva calcetines de repuesto, pero no es suficiente, las zapatillas van muy mojadas.
El resto de compañeros ya se
buscarán otras artimañas para cruzar.
Zona pedregosa hacia los
toboganes, repecho hacia los depósitos de agua, descenso nuevamente a Arroyo
Mayor y nos encontramos zona que desde hace timpo aparece con muchísima rama suelta, que a punto está de
lanzar al suelo a Santi y provoca pinchazo en “Kona”.
El resto fácil hasta nuestros
amigos de “Cafetería Jara”, donde siempre se vuelcan con nosotros.
Jajaja; Alfonso, el mes que viene cumplo 53 años y yo tampoco había oído hablar de esa serie que dices; jajaja; ya veo que vuestras salidas son un éxito total, ya no solo acuden ciclistas de todas partes sino hasta jinetes; vaya tela; seguro que el caballo baja las trialeras como nadie; jajaja; un fuerte abrazote, máquina.
ResponderEliminarQue madrugador Salva. Te deseo buena ruta para hoy. Un abrazo
ResponderEliminar¡Qué frio hizo ayer ...por aquí también! además con un fuerte vientoq ue llegaba helado.
ResponderEliminarEl monte sigue empapado y brota agua por doquier, a ver si dura todo verde y fresco hasta que entre el verano.
Un saludo desde el llano amigo Alfoso.
Una buena mañana y mejor compañía.
ResponderEliminarEl regreso al Espinar frío y desagradable por el aire que soplaba.
Un abrazo,
Javier B
Ayer también di un paseo por el pinar y como se ve en tus fotos, da gusto ver como bajan los arroyos. Ya veo que visteis a Poli con su caballo....no para .
ResponderEliminarUn saludo
Bienvenido Iraitz, en cuatro dias como antes, Rafa, fallas mas que una escopeta de feria, que solo era rodar.
ResponderEliminarLas fotos de espectaculo, como esta el campo, ¿nos costara años verle otra vez asi?
Ferluy
Muchas gracias!
EliminarHoy tenía pensado apuntarme también, pero visto lo visto casi mejor haber salido un ratillo por mi cuenta porque todavía no estoy preparado para tanto...
Iraitz
Alfonso, siento mucho lo del sillín, pero no me vino mal para coger aliento después de los repechos jeje.
ResponderEliminarBuena ruta para empezar a coger el ritmo y recuperar sensaciones...
Iraitz
La salida de este sábado fue un casi perfecta, si no hubiese sido que a alguien una vez más se le olvidó cerrar la puerta del frigorífico. A última hora la verdad el viento nos dejó un poco ateridos.
ResponderEliminarMenos mal que los refrigerios del final sirvieron para llegar con bien a casa.
Se me olvidaba... también nos fastidiaron un poco sillines y ramas por doquier que tenían la manía de meterse entre los radios de nuestras bicis.
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