El mejor placer en la vida es hacer lo que la gente te dice que no puedes hacer
¿No me digáis que habéis
tenido ruta con el tiempo que hacía?
Pruebas tenemos de que
así ha sido
Pero, ¿No me digáis que
no os ha llovido?
Pues seremos fieles a la
realidad si te decimos que llover, lo que es llover… no nos ha llovido
¡¡Estáis locoooooosssss!!
Y tal vez tengan razón quienes
así opinen, porque en el fondo sabemos que para ser de AlfonsoyAmigos hay que
tener una dosis importante de locura.
Cada semana, la selección
de la ruta se realiza con ciertos criterios, ya lo hemos contado, y en esta
ocasión teníamos que tener muy presente a Félix. ¿El gato?, no, la “tormenta
Félix”
Las previsiones
meteorológicas consultadas invitaban a quedarse en casa a buen cobijo, tal vez
disfrutando de una apacible mañana familiar o ante el televisor, pero no cabe
duda de que la invitación de AlfonsoyAmigos ha tenido mayor tirón.
A nosotros ya no nos
sorprende y puede que a nuestros lectores y lectoras les empiece a ocurrir lo
mismo si os contamos que en el punto de encuentro han aparecido 18 compañer@s,
18 amig@s y que, a muchos de ellos, no les ha importado tener que realizar un
recorrido en coche de hora y media.
En esta ocasión:
Andrés, Ángel, Barri, Chicho,
Enrique, Eva, Fer, Fernando, Galo, Lourdes, Luis Ángel, Juan Carlos, Juan
Patricio, Patrick, Pepo, Sergio, Toño y Alfonso.
Cualquier duda a la hora de tener que saltar de la cama, se difumina sabiendo que siempre vas a poder encontrarte con amigos, que una ruta sorprendente te espera para ser disfrutada.
Bajo un cielo cubierto,
ciclistas bien pertrechados contra el frío deambulan de
aquí para allá poniendo a punto sus máquinas y cruzando sonrisas y abrazos con
todo el que le coge cerca.
Damos la bienvenida
además a Pepo, que se nos une con su e-bike.
Eva nos avisó de su
ausencia porque iba a competir, pero la vemos llegar. Suspendieron la prueba por el mal tiempo y ha decidido salir con sus amigos, los
más atrevidos.
Unos ya sabemos que
tenemos una dura ruta por delante, otros lo intuyen, pero el ánimo es bueno
desde la primera pedalada y allá vamos dispuestos a afrontar los primeros
repechos.
Vemos alejarse cuesta
arriba a los que ponen el turbo desde el inicio, pero pronto habrá que
avisarles de que han cogido el desvío equivocado.
En este tramo se
superponen a distinta altura diferentes conducciones de agua, a saber: El Canal
del Lozoya, el Canal del Atazar y el
Canal del Jarama. Nosotros hemos decidido tomar este último, el que discurre a
mayor altura pero obliga a un sube y baja continuo para poder seguir avanzando.
Antes de llegar a las
proximidades del Cerro de la Oliva nos avisan de que Andrés ha tenido pinchazo.
Paramos la marcha, pero estamos en un alto y el aire fresco te deja frío. En
cuanto reagrupamos se reemprende la marcha camino de nuestro primer
objetivo.
La Presa del Pontón de la Oliva, (enlace
a Wikipedia) actualmente en desuso, se inauguró en 1857, gracias al duro trabajo
de dos mil reos durante seis años. Es la última presa del curso del Río Lozoya
y la más antigua de todas las presas y canalizaciones del Canal de Isabel II,
red que suministra el agua potable a Madrid.
Impresiona ver obra de
tal envergadura y su formidable muro de 72 metros de longitud y 27 de altura que
hoy en día sólo es protagonista de fotos de excursionistas y nuestras, por
supuesto. Os recomiendo ver este reportaje de fotozanos.es
Para seguir avanzando
tenemos que hacerlo por formidable pasillo colgante, que impone a cualquiera
que sufra de algo de vértigo, ¿verdad Andrés?, pero que siempre sorprende al
que lo ve por primera vez.
Barri pedalea ojiplático (creo que esta
palabreja aún no ha sido reconocida por la RAE), disfrutando de todo lo que
está alcanzando a ver y soltando palabras de admiración por aquí y por allá.
Creemos que la ruta le habrá merecido la pena a pesar de su percance posterior…
Durante unos cientos de
metros nos vemos obligados a realizar algo
de empujabike para salvar algunos obstáculos sólo aptos para andarines y para
ciclistas muy expertos y nos situamos junto a formidable y singular fresno centenario. (Fraxinus angustifolia)
Fresno centenario del Río Lozoya |
Durante casi siete
kilómetros rodamos a buen ritmo por el margen derecho del Río Lozoya, atravesando preciosos parajes y que me traen recuerdo
del tonto accidente que tuve la última vez que pasamos por aquí, el que me
provocó la fisura de dos costillas. Juan Patricio y Toño recuerdan mejor que yo
el punto exacto donde ocurrió y aún no me explico cómo pude acabar entonces la
ruta.
Los galgos toman la
delantera a muy buen ritmo. Sólo nos detenemos para despedir a Ángel y a
Enrique, que prepararon ruta de escape para poder acudir al Metropolitano para animar al equipo de fútbol de sus
amores. Su ruta será más corta que la
nuestra, pero aún tendrán que superar duros desniveles… El premio de la Senda del Genaro les esperaba.
Sorprende siempre a todos
y más a los que no la conocían la Presa
de la Parra, otra construcción hidráulica, a la que le llega agua desde el Embalse de El Atazar que ya hemos
visitado en otras ocasiones.
Poco más adelante, cruzamos
por puente de madera el Arroyo del Robledillo y se inicia un duro ascenso de
casi cuatro kilómetros por pista forestal. Desnivel, piedras sueltas y una
pista arcillosa donde nuestras ruedas son retenidas constantemente para no dejarte
avanzar con soltura.
Los más fuertes esperarán
pacientemente en lo alto al resto del equipo y agrupados se aprovechará para
comer algo y reponer fuerzas.
Ya hay quien pregunta si
queda mucha ruta, pero queremos entender que es porque está disfrutando y no
quiere acabar. Sí, amigo, queda mucha ruta y mucho por ver.
Casi todo lo que hemos
ascendido lo perdemos en una rápida bajada, peligrosa a tramos por la erosión
del suelo y la piedra suelta.
Una vez vadeamos el
Arroyo de Reduvia, sabemos que nuestro siguiente destino es el pequeño pueblo
de Alpedrete de la Sierra, apenas con unos 30 habitantes.
A pesar de tratarse de
ascenso por sendero muy pedregoso, el grupo se pone en fila de a uno y avanza
siguiendo el trazado del compañero. Casi se prefieren las piedras a que la tierra
esté pegajosa y te retenga como kilómetros atrás.
Otra paradita, pero el
sudor del cuerpo se vuelve a quedar frío. Solamente reagrupar, reponer agua de
un pilón generoso, comer algo y seguir adelante. El cansancio va haciendo mella
pero las bromas y las risas no faltan, el ambiente de grupo es genial.
Abandonamos Alpedrete, en
donde dos lugareños de cierta edad (los
únicos que alcanzamos a ver) nos invitan a que volvamos en mejor época y
disfrutemos de los hermosos tomates que por allí logran cultivar. Queda dicho.
Cruzamos la canalización
del Jarama y cogemos por la izquierda otra pista pedregosa en ascenso.
Despacito, con buena letra y mejor pedalada vamos ascendiendo.
Juan Carlos ya tuvo en algún
momento un pinchazo y tendrá otro poco más adelante, pero nada bueno vaticinamos
a la bicicleta de Barri que cruje a cada pedalada como si fuera a saltar en mil
pedazos.
Estamos ya muy cerca de
las Cárcavas, nuevo objetivo, lugar con encanto o encantado, lleno de embrujo, hábitat
de brujas o capaz de embrujar… y nuestros vaticinios se cumplen. El trinquete
del núcleo de la bicicleta de Barri exhala un fuerte suspiro y deja de respirar
satisfecho de haber dado de sí todo lo que ha podido.
Alguien pregunta: “¿Queda
mucha ruta?” – Pues va a ser que sí.
Imposible dar pedales, no
hay tracción. Toño se pega a Barri y empieza a realizar un empujacompi generoso que ya ha sido habitual en otras rutas. Se les une Pepo que con su
e-bike prefiere que Barri se le agarre a la mochila para tirar de él.
Nos llega algún mensaje
de que Ángel y Enrique han finalizado su ruta sin percances.
Estamos en el punto más
alto de la ruta, a 990 m. Barri opta por seguir adelante intentando regresar dejándose
caer cuesta abajo. El resto tomamos un desvío a la derecha y nos acercamos a la
ubicación de las Cárcavas. La erosión y el paso del tiempo han creado un
laberinto de formaciones muy singulares de color anaranjado por la arcilla del
terreno.
Al principio nos
preguntaron si nos había llovido. No, no nos ha llovido en toda la ruta, pero
junto a las Cárcavas tuvimos que parar para hacer fotos y para ponernos
rápidamente los chubasqueros. Duró apenas 3 ó 4 minutos, pero nos cayó una granizada
repentina que tamborileó con ganas nuestros cascos. ¡Impresionante de verdad!
Desde aquí casi podríamos
ver los coches… vale, vale, exagero un poco, pero quiero decir que ya no nos
quedaba tanto para regresar.
Galo y Juan Carlos han
cogido senda equivocada. ¡Tranquilos!, no se van a perder y Barri se supone que
ya estará al pie de la colina.
Iniciamos descenso por
sendero de a uno, pero el terreno se vuelve pegajoso, deslizante y peligroso.
Parece que han echado en esta ladera toda la arcilla que les ha sobrado de
hacer botijos y bacines.
Los frenos intentan hacer
su labor, pero nos convertimos en improvisados equilibristas para no acabar
rodando por los suelos. Las ruedas traseras se sacuden más que el rabo de una
lagartija.
Tenemos que descender
casi 6 kms a pico, en circunstancias muy complicadas por el barro. De este tramo no hay
fotos, sería un suicidio detenerse.
Si pones pie en tierra te
hundes. Es mejor mantenerse montado o eso creía Chicho, porque llega a zona
entre olivos en la que él y su bicicleta son engullidos literalmente por el
barro.
Lourdes y yo somos los
últimos en bajar y allí encontramos al resto de compañeros con sendos palitos
en la mano, intentando quitar el pegajoso barro de sus ruedas y cambios.
En el Arroyo de Pica
metemos las bicicletas en remojo, pero el barro se resiste a caer. Ya estamos
junto a carretera y aún nos restan unos siete kilómetros para llegar a los
coches.
Los demás logramos
avanzar a buen ritmo por carretera, pero Chicho tiene muchos problemas para
conseguir que sus ruedas hagan lo que tienen que hacer: rodar. Fer y Juan
Patricio le acompañarán hasta el final de ruta.
Poco más adelante, Barri
espera en la cuneta. Hasta ahí ha llegado y espera a que Pepo regrese a
buscarle con su coche.
Finalmente, todos juntos
en el final de una ruta larga, dura, con incidentes, pasados de hora (son las
15,30), pero con caras de satisfacción. Barri, Lourdes y Pepo se despiden y regresan
a casa, el resto… el resto aún alargaremos la jornada comiendo juntos en
Guadalix de la Sierra.
No ha sido la primera vez y no será la última.
No ha sido la primera vez y no será la última.
A estas alturas... ¿alguien duda de que nos divertimos?
Fuerte abrazo para todos.
Y como súper guinda, el SÚPER VÍDEO DE TOÑO, no te lo pierdas.
Fuerte abrazo para todos.
Suponemos que todos sabéis que si en vuestro PC pincháis en cualquiera de las fotos podréis verlas a gran tamaño. Merece la pena.
Este fue nuestro recorrido
Este fue nuestro recorrido
Sitios recorridos alucinantes.Lo que se disfruta,apendes y puedes ver gracias a estas rutas y crónicas.
ResponderEliminarNunca había visto una cárcava y mira por donde,gracias a vosotros, he podido disfrutar de ello.
Me imagino que el lavado de las bicis, esta vez os ha llevado un buen rato.
Ole vuestro broche de oro con esa estupenda comida de amigos.
Una vez más, enhorabuena a todos,
Gracias Alfonso, por tu información que has ido introduciendo en la crónica.
Y por supuesto a las fotografías y el vídeo.
Un saludo. Charo.
Me asalta la duda de si Enrique tiene superpoderes o lleva algún láser escondido en la mochila...
ResponderEliminarY la crónica, genial, larga y divertida como la ruta.
Yo ya me.imagino lo que la tierra roja de Tara sin volver a ver "Lo que el viento se llevó". Cosas de salir.con AlfonsoyAmigos...jeje
Y la guinda de vídeo de Tooño, estupenda.
Chicho
Pues a mí la crónica se me ha hecho corta, será porque aún me estoy relamiendo de esa mañana magnifica y, como no, del bocata de chorizo.
ResponderEliminarA pesar del percance de Barri y de algunos que otros pinchazos (creo Chicho que esta vez gana tubeless), disfrutamos como niños pisando charcos...¿o barro?.
Mañana completa (¿que mas se puede pedir?, si una cerveza), plena de amig@s y con una ruta y paisajes especiales.
Magnifica crónica, Alfonso y el vídeo de Toño divertidisimo que refleja fielmente el ambiente que vivimos.
Abrazos a Tod@s.
Insuperable ruta con crónica a su nivel , me ha encantado la Oda al trinquete by Alfonso .... soberbia pluma con la que nos deleitamos reviviendo las rutas. Buen trabajo Toño , gracias por el vídeo.
ResponderEliminarBesos y ansia de pedal.
Aller se le puede denominar super domingo, cuánta agua, buenísimas vistas y fantásticos detalles en el paisaje,y barro, toneladas de barro, ademas de ese arcilloso que por mucho que quitas de la bici nunca es bastante, del que te pone la ropa perdida, pues de ese.
ResponderEliminarEl final de esa fenomenal mañana lasga de domingo, pues eso, fenomenal, un simple bocadillo con una mesa llena de amigos comentando anedotané de esta y más rutas, planeando otras nuevas y sobre todo comentando la siguiente, se pasa el tiempo volando y no hay prisa aunque tengas un buen trecho de carretera a casa, pero que lo vamos hacer, esto es AyA.
2018, 18:52
ResponderEliminarPues a mi la ruta se me hizo corta, la crónica tambien.
Y la senda del "río" Genaro mas corta todavía, apesar que la cadena me iba dando problemas.
Pero hasta llegar a ella, los desniveles fueron una constante y un poco antes de iniciarla, dónde Enrique rodó en anterior ruta por estos parajes y con distintos fenómenos atmosféricos, una granizada corta pero con un viento casa llegando a vendaval nos empapo y en algún momento nos hacía daño la violencia del hielo en las orejas, teniendo orejas pequeñas se siente menos.
Compañer@s es un placer compartir cualquier momento, corto o largo, con vosotros.
Toño, Alfonso gracias mil gracias.
Sed felices. Un abrazo
Esta ruta nunca defrauda, con sus desniveles, sus trialeras y sus vistas. Nunca hasta ahora vimos el Lozoya con tanta agua, en otras ocasiones el estado era de mayor sequía. Angel y yo, nos tuvimos que desviar para "acortar" la ruta y en 15 km menos hacer tan sólo 100 m menos de desnivel que la otra... ahí queda eso.
ResponderEliminarUn disfrute, lleno de variantes y con muchas posibilidades.
Lástima no poder disfrutar del bocata en Guadalix, pero nuestras obligaciones colchoneras nos lo impidieron.
Un abrazo.
Super Cronicón de un super rutón!
ResponderEliminarPaisajes espectaculares como lo demuestran las fotazas de Alfonso y senderos y pistas muy variados. AyA pasando entre las gotas de agua y el temporal. Muy bien guida por Chicho... quien embarro su bici como una croqueta! Genial compañia como siempre.
Un abrazo!
Aah y el video de Toño!!! IM-Presionante!
ResponderEliminarTorrelaguna siempre deja un magnifico sabor de boca, desde que empieza la jornada hasta que acaba, y nunca mejor dicho lo de acaba, con esa tradición de celebrar el final de ruta siempre que la hacemos por estos lares.
ResponderEliminarConozco esta zona desde hace muchos años, he hecho esa ruta en innumerables ocasiones, aunque nunca había visto Las Carcavas tal como nos las enseñó Chicho, con otro clinic que dio de lo que es llevar una ruta de principio a fin.
Fantástica crónica de Alfonso, con otro documento para el archivo histórico de este grupo, imperecedero el emocionante vídeo de Toño, e inexplicable la sensación que se tiene de pasar cada domingo, cada ruta, cada momento con todos vosotros. Gracias a cada uno en A&A.
Siempre hay alguien que pregunta por el tiempo. Yo siempre digo, el tiempo?......................de tiempo, cuanto mas se pase con AlfonsoyAmigos mejor!!
Un abrazo para todos y ya sabéis el domingo que viene (desde Madrid)........................cada vez mas cerca.
P.D. Un guiño especial para Lourdes, que sin venir tan habitualmente como quisiéramos, siempre, siempre, empieza y acaba con esa sonrisa y alegría que contagia a todos. Un beso Lou.
Me ha encantado la ruta por Patones, he disfrutado un montón de los caminos y senderos (a pesar de llevar mi bici eléctrica… ;”) Lástima de no haber podido ver las Cárcavas, así que me la guardo para otra ocasión. Quería daros particularmente las gracias por la acogida y el buen ambiente del grupo. Nos vemos en la próxima!
ResponderEliminarPepo
Ha sido un placer Pepo. Que no pase mucho tiempo antes de que vuelvas con nosotros. Un abrazo.
EliminarLo mejor de todo: despotricar a primera hora de un domingo por ver que no para de llover y que me tengo que levantar corriendo pá montar en bici, a saber queee paliza me voy a dar a pedalear.... Y terminar disfrutando de un día espectacular con un montón de mozos y moza, los súper Alfonsos, con buenas risas y buena compañía !!! Besines pá tóos !!
ResponderEliminarLou