Mientras para algunos la rueda se detiene y la bicicleta descansa, otros siguen el hilo del camino. No se rompe nada. La ruta continúa, como esas sendas que, aunque uno no las pise, siguen ahí, abiertas, esperando.
Han sido dos domingos así.
Ellos
salieron, rodaron, subieron. Nombraron lugares que me son
tan familiares que casi podría jurar que estuve allí. Este
último, ya de regreso, con el ascenso a Pasapán en las piernas y en la
memoria compartida.
Yo no estaba. O
quizá sí, pero de otra manera.
He estado ejerciendo de abuelo. Y lo
digo así, sin más adorno, porque hay tareas que no necesitan explicación. Solo
presencia. Solo tiempo.
Un tiempo distinto, que no se mide en vatios
ni en desnivel acumulado, sino en la cadencia de unos instantes que, una vez
pasan, no se repiten.
La bicicleta ha permanecido en silencio,
apoyada como quien sabe esperar. Sin
reproches. Entendiendo que hay pausas que también forman
parte del camino.
Y, aun así, no he sentido que me alejara del
todo.
Porque
cada uno recorre lo que le toca y hay rutas que no se hacen sobre la tierra. La
rueda sigue y el próximo domingo nos llevará hasta Trillo.
Volveremos a rodar juntos por otros paisajes
y, después, a sentarnos alrededor de una mesa —Restaurante Cuevas de Sinagoga—. Que
también eso es parte del viaje: compartir el esfuerzo y luego la calma, el
polvo del camino y la conversación tranquila.
La propuesta nos la trae Luis Ángel, que ya conoce aquellos caminos y los quiere compartir con nosotros.
Quizá se trate de eso: de saber irse cuando la
vida lo pide… y de saber volver cuando el camino nos llama. De entender
que la rueda no siempre gira hacia adelante, pero nunca se detiene del todo.
Trillo nos aguarda.
Domingo, 12 de Abril de 2026
Hay domingos que no dejan huella en el camino, pero sí en uno mismo. Y después de esa pausa, casi
sin hacer ruido, se despierta de nuevo el deseo de volver al grupo.
El próximo domingo, el camino nos llevará
hasta Trillo, colgada sobre las aguas del embalse de Entrepeñas,
donde el silencio y el paisaje hablan por sí solos.
Entre todos, volveremos a trazar ese lienzo común que solo se dibuja cuando las ruedas coinciden en el mismo sendero.
Hora de encuentro: 9,00 (decimos bien)
Lugar de encuentro: Chillarón del Rey (Guadalajara)
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