El lugar donde el ruido se apaga y deja paso a las risas
Vivimos rodeados de estruendo. No solo del que se escucha, también del que se siente.
El de las prisas, las obligaciones, las pantallas que no descansan. Las noticias que crispan, los titulares que tensan, los debates que dividen. Ecos de guerras que se nos antojan lejanas, pero no cesan y el temor a las que puedan surgir.
Pero hay un lugar donde ese murmullo se desvanece: la montaña. Y hay un instante que lo transforma todo: cuando nos subimos a la bici.
No importa si somos cinco o veinte; en ese
momento, somos uno.
Con cada pedalada, dejamos atrás la rutina y el ajetreo que nos impide mirar a los lados, esa aceleración que borra la memoria y los detalles que nos alejan de lo esencial.
El sendero se convierte entonces en un refugio natural.
Aire limpio, risas sinceras, silencios compartidos.
Nos libera de tensiones, nos carga de buen ánimo y nos recuerda que la vida también cabe ahí, en lo sencillo.
Este espacio no se encuentra: se
construye.
Con historias contadas entre curvas. Con
gestos que susurran “aquí estoy”. Con la certeza de que lo que compartimos va
más allá del pedaleo.
Este domingo, volvemos. No por costumbre, sino por necesidad. Porque hay lugares que se sienten, que nos acogen y nos devuelven una calma que fuera cuesta encontrar.
En días como estos, uno agradece saber que las palabras también pueden unir. Que, entre tanto fragor, todavía hay quien se detiene a leer con calma.
Allí estaremos, donde el ruido se apaga y la montaña nos reconoce. No para escapar, sino para reencontrarnos, una vez más, entre amigos.
Domingo 1 de Febrero de 2026
Llega otro domingo, y con él, la oportunidad de respirar despacio, de compartir camino y de recordar por qué empezamos a pedalear juntos.
Solo hay que olvidar el estrés, ajustar el
casco y dejarse llevar, para que la montaña nos hable, una vez más, a su
manera.
Que no os engañe el desnivel acumulado. Habrá
toboganes, de esos que no se ven en el perfil, pero se sienten en las piernas.
Y una cosa más: confío en haber trazado fino para borrar el recuerdo de cierta “marmotada”… aunque ya sabemos que la montaña, a veces, tiene la última palabra.
⚠️ Importante: La
borrasca ha dejado su huella y puede que el agua sea la gran protagonista. Valdemorillo
nos espera con los arroyos vivos y algún que otro vadeo que pondrá a prueba
nuestra pericia.
Hora de encuentro: 🕣 8,45
Lugar de encuentro: 📍Calle Eras Cerradas - Valdemorillo
Precioso texto de convocatoria ( como casi siempre).
ResponderEliminarEres un artista.
Santa
( Salud y pedales).