jueves, 29 de enero de 2026

La isla que construimos juntos

El lugar donde el ruido se apaga y deja paso a las risas


AlfonsoyAmigos

Vivimos rodeados de estruendo. No solo del que se escucha, también del que se siente.

El de las prisas, las obligaciones, las pantallas que no descansan. Las noticias que crispan, los titulares que tensan, los debates que dividen. Ecos de guerras que se nos antojan lejanas, pero no cesan y el temor a las que puedan surgir. 

AlfonsoyAmigos

Pero hay un lugar donde ese murmullo se desvanece: la montañaY hay un instante que lo transforma todo: cuando nos subimos a la bici. 

No importa si somos cinco o veinte; en ese momento, somos uno. 

Con cada pedalada, dejamos atrás la rutina y el ajetreo que nos impide mirar a los lados, esa aceleración que borra la memoria y los detalles que nos alejan de lo esencial. 

AlfonsoyAmigos

El sendero se convierte entonces en un refugio natural.

Aire limpio, risas sinceras, silencios compartidos.

Nos libera de tensiones, nos carga de buen ánimo y nos recuerda que la vida también cabe ahí, en lo sencillo. 

Este espacio no se encuentra: se construye

AlfonsoyAmigos

Con historias contadas entre curvas. Con gestos que susurran “aquí estoy”. Con la certeza de que lo que compartimos va más allá del pedaleo. 

Este domingo, volvemosNo por costumbre, sino por necesidad. Porque hay lugares que se sienten, que nos acogen y nos devuelven una calma que fuera cuesta encontrar. 

AlfonsoyAmigos

En días como estos, uno agradece saber que las palabras también pueden unir. Que, entre tanto fragor, todavía hay quien se detiene a leer con calma.  

Allí estaremos, donde el ruido se apaga y la montaña nos reconoce. No para escapar, sino para reencontrarnos, una vez más, entre amigos. 


Domingo 1 de Febrero de 2026

Llega otro domingo, y con él, la oportunidad de respirar despacio, de compartir camino y de recordar por qué empezamos a pedalear juntos.

AlfonsoyAmigos

Solo hay que olvidar el estrés, ajustar el casco y dejarse llevar, para que la montaña nos hable, una vez más, a su manera.

Volveremos a una ruta ya recorrida en otras fechas y con otra luz, y reconoceremos, casualmente, tramos visitados en las últimas salidas.

AlfonsoyAmigos

Que no os engañe el desnivel acumulado. Habrá toboganes, de esos que no se ven en el perfil, pero se sienten en las piernas.

Y una cosa más: confío en haber trazado fino para borrar el recuerdo de cierta “marmotada”… aunque ya sabemos que la montaña, a veces, tiene la última palabra.

AlfonsoyAmigos

⚠️ Importante: La borrasca ha dejado su huella y puede que el agua sea la gran protagonista. Valdemorillo nos espera con los arroyos vivos y algún que otro vadeo que pondrá a prueba nuestra pericia.

Si el cielo o el cauce se ponen imposibles, ya sabéis que la seguridad manda y adaptaremos el trazado sobre la marcha

AlfonsoyAmigos

Hora de encuentro:  🕣 8,45

Lugar de encuentro: 📍Calle Eras Cerradas - Valdemorillo


jueves, 22 de enero de 2026

Del sándwich al gel en la Sierra: ¿Dónde se escondió el "hombre del mazo"?

A raíz de la última crónica sobre la ruta por Valmayor, nuestro amigo Enrique dejó un comentario que me dio que pensar:

¿Dónde están las pájaras y los calambres de antes? Tendrías que reflexionar sobre lo que llevabas en el bidón y en la mochila antes, y lo que llevas ahora”.

AlfonsoyAmigos

Y cuánta razón tienes, Enrique. Sin darnos cuenta, en todos estos años de pedaladas compartidas en AlfonsoyAmigos, hemos vivido una auténtica revolución silenciosa.

Aquellos tiempos de "supervivencia"

Si miramos atrás, nuestras mochilas de hace una década parecían el equipaje de alguien dispuesto a cruzar el desierto. Sándwiches envueltos en papel Albal que acababan hechos un higo, plátanos y agua que, con el calor, sabía a plástico recalentado.

AlfonsoyAmigos

En aquel entonces, el hombre del mazo salía siempre con nosotros. No fallaba. Los calambres eran el aviso traicionero de que nos habíamos pasado de rosca. Quedarse "seco" en mitad de la sierra era parte de la aventura.

AlfonsoyAmigos

Hoy, ese viejo conocido parece que ya no encuentra hueco en nuestro grupo.

Más kilómetros, más destreza y menos paradas

¿Qué ha pasado?

Que nos hemos vuelto más aplicados. Ya es raro el que llega al domingo sin haberse dado una buena paliza entre semana. Ese entrenamiento constante se nota: vamos todos “con el gancho”, pero aguantamos.

AlfonsoyAmigos

Y no solo es físico.

La técnica también ha mejorado. Esas trialeras que antes nos obligaban a echar pie a tierra ahora las recorremos con confianza, haciendo las rutas mucho más fluidas y menos accidentadas.

AlfonsoyAmigos

El plátano contra la química

Incluso hemos cambiado la forma de alimentarnos.

Aquella imagen de parar, sentarse en una piedra y abrir la mochila parece pertenecer a otra época. Ahora sacamos del bolsillo el gel o la gominola, a veces sin dejar de pedalear, buscando la eficiencia máxima.

AlfonsoyAmigos

Aun así, resiste un pequeño bando de irreductibles galos: los fieles al plátano de siempre. Para ellos, en este último bastión del romanticismo nutricional, la fruta sigue ganando por goleada a la química moderna.

AlfonsoyAmigos

La ley de vida y el "clic" del litio

El grupo, como es lógico, va cumpliendo años.

Se nos unen jóvenes con una fuerza envidiable, pero el núcleo duro seguimos sumando eneros.

AlfonsoyAmigos

Por eso, aunque convivimos musculares y eléctricas, el paso a la e-bike se ha vuelto natural, casi necesario para que los veteranos sigamos enseñando el camino sin que nadie se quede fuera de la foto por falta de fuerzas.

AlfonsoyAmigos

Hoy compartimos rutas tres tribus muy claras:

  • Los "electrizados": Los que nos hemos despedido definitivamente de la muscular. El litio es nuestro aliado para seguir disfrutando sin que el corazón diga "basta" en la primera rampa.
  • Los "indecisos": Compañeros que estudian la ruta con lupa. Según el perfil, sacan la muscular o "la gorda". Es su manera de no rendirse, de pelear contra el paso del tiempo y medir sus fuerzas.
  • Los "puristas": Los que no quieren cables ni baterías. Suben a pulmón, como siempre, y se mantienen fieles a la esencia del esfuerzo puro.

AlfonsoyAmigos

Lo que hemos perdido por el camino

Pero al despedir a las pájaras, también hemos perdido la pausa.

Antes, cuando el cuerpo pedía clemencia, parabas. Y en ese resuello surgía la charla de verdad, las risas recuperando el aliento y el silencio contemplando la sierra. A veces, la eficiencia nos roba el paisaje.

AlfonsoyAmigos

Conclusión

Hemos ganado en salud y en rendimiento.

Es un orgullo ver cómo ha subido el nivel del grupo, pero espero que, entre tanto gel, tanto plátano, tanto entreno y tanta batería, nunca se nos olvide lo más importante: la ilusión de compartir el camino.

AlfonsoyAmigos

Por cierto, Enrique... en mi bidón sigo llevando lo de siempre: un poco de agua y un montón de ganas de no perder vuestra rueda. 

AlfonsoyAmigos

Y ahora os pregunto,

¿En qué bando pedaleas tú: electrizado, indeciso o purista? ¿Eres de gel o de plátano? ¿De los que comen en marcha o de los que aún buscan una piedra para sentarse?

¡Buenas a todos!

Os comparto la reflexión de esta semana y aprovecho para comentaros que para este domingo no haremos convocatoria oficial. Se alinean los astros en contra: el Atleti juega temprano, el tiempo va a estar complicado con lluvia o nieve y tengo compromisos familiares que atender.

¡Disfrutad mucho del fin de semana y nos vemos en la próxima! 


domingo, 18 de enero de 2026

Cuando las bicicletas se conocen el camino

Aroma a café y madrugón

Para algunos, la ruta no empezó con la primera pedalada, sino con el primer sorbo de café. 

Los fieles al ritual madrugaron unos minutos más para compartir ese pequeño refugio antes del frío.

AlfonsoyAmigos

El amanecer: el frío que une

Sabíamos que el frío de Galapagar no iba a perdonar, pero aun así allí estábamos: Enrique, Ernesto, Fer, Galo, Jesús, Luis Ángel, Pedro, Raúl y Alfonso. Algunos, incluso, con nieve aún sobre los techos de sus coches.

AlfonsoyAmigos

Bajo nubes de vaho y saludos breves, la propuesta voló en el aire y todos pensamos lo mismo: el Embalse de Valmayor. Mucho más que un trazado, es un símbolo, aunque esta vez no estuviera previsto dibujar su contorno completo.

AlfonsoyAmigos

El ritmo de la tierra

La Ermita del Cerrillo quedó pronto atrás, con la Sierra nevada a nuestras espaldas y esa belleza que las fotos no alcanzan a explicar. Avanzamos por el Camino de Navalquejigo y la Calleja de las Latas hasta alcanzar la Cañada Real de las Merinas.

AlfonsoyAmigos

Los primeros kilómetros por pista nos permitieron entrar en calor. El terreno, firme y generoso a pesar de los charcos, invitaba a un rodar rápido, casi automático. El grupo avanzaba compacto, con una urgencia no disimulada que dejaba que la mañana se acomodara en el cuerpo sin esfuerzo.

AlfonsoyAmigos

Entre senderos conocidos

Ni siquiera hubo pausa junto a la Ermita de Colmenarejo. Nos dejamos caer por el Camino del Rey hasta la carretera de Valdemorillo. El Camino Vilanillo nos llevó hasta la pantalla del embalse, hoy con un formidable nivel de agua, allí donde el Aulencia parece detenerse un instante para mirarse a sí mismo.

AlfonsoyAmigos
AlfonsoyAmigos
La carretera —poca y sin misterio— dio paso al Camino de Navalroble y más adelante a la Vereda de los Vaqueros. Tras su alegría juguetona, la pista volvió a estirarse ante nosotros, larga y franca.

AlfonsoyAmigos

Rodábamos ligeros, dejando que el paisaje nos acompañara sin pedir nada a cambio. Prado Silva, la Colada de Fuentevieja, el Camino de Villalba, la Crucijada… nombres que ya forman parte de nuestra geografía íntima.

AlfonsoyAmigos

Rumbo a Zarzalejo Estación, con una breve parada —hubo pocas—, el GR-10 y el Chicharrón nos conducen a El Escorial.

AlfonsoyAmigos

Las huellas de la memoria

Pero rodar por caminos conocidos tiene una ventaja y un riesgo: la memoria. Al cruzar cierto punto, el silencio se volvió más denso.

AlfonsoyAmigos

Quizá Enrique volvió a ver aquel apoyo traicionero, aquel resbalón reciente que dejó huella en su mano. A través del walkie señaló el lugar exacto. No hacía falta: todos lo recordábamos.

AlfonsoyAmigos

La montaña guarda también el rastro de nuestras caídas para recordarnos que el respeto nunca debe abandonarse. Este domingo, sin embargo, la maniobra fue limpia y el miedo se disipó en la siguiente pedalada.

El viejo lenguaje de los charcos

Tras las lluvias, la Sierra se mostró sincera. Sabíamos dónde esperar los charcos obstinados y dónde el terreno exigiría una trazada más fina.

AlfonsoyAmigos

Sin escalones ni bicis al hombro, fluimos entre cancelas abiertas, como si la montaña hoy no quisiera ponernos trabas.

AlfonsoyAmigos

La esencia: rodar por el placer de rodar

En esta ruta, de todo menos tranquila, la convivencia entre musculares y e-bikes fue natural. No predominó el motor, sino la ligereza compartida y la certeza de que seguimos descubriendo matices nuevos en los mismos senderos de siempre.

AlfonsoyAmigos

Aun así, confieso que reivindico en cada texto una forma de rodar más pausada y contemplativa, como las de antes… aquellas en las que, sin prisas, también alcanzábamos grandes logros. Lo echo de menos, aunque empiezo a sospechar que mi mensaje no termina de calar si no va acompañado de un vídeo.

El cierre: sin más rastro que el barro

Regresamos a los coches con las bicis y las espaldas salpicadas del barro de Valmayor, pero con el ánimo limpio. Ni un rasguño, solo anécdotas, sonrisas robadas al frío y la satisfacción de haber cumplido el ritual.

AlfonsoyAmigos

Al concluir la ruta fui consciente de que —como le comenté a Jesús— esta vez mi rostro no aparecería en ninguna foto. Faltaron esos amigos que siempre se cuidan de que el fotógrafo también tenga su sitio en el encuadre. Pero acepté ese vacío con serenidad: a veces, mi presencia solo se certifica a través de la mirada que regalo a los demás.

AlfonsoyAmigos

es que, al final, poco importa el registro si la vivencia perdura; la mejor ruta no es la más difícil, sino la que te deja esperando la próxima.


Nota: Registramos casi 53 km en tres horas y media. Estuvimos avanzando, solidarios con las prisas que Enrique tenía por llegar al partido del Atleti y le fuimos llevando en volandas… ¿o fue él el que nos llevó a nosotros con el gancho?


jueves, 15 de enero de 2026

Comprar una e-bike

El peso de la libertad

Hay decisiones que, vistas desde fuera, parecen sencillas. Basta con abrir un catálogo y dejarse abrumar por los números: vatios, par motor, capacidad de batería. Todo suma, todo promete. La libertad, según parece, cabe en una ficha técnica bien ordenada, limpia, convincente.

AlfonsoyAmigos

Pero la montaña nunca ha entendido de catálogos. Ni de promesas bien impresas.

Porque con la bici —conviene recordarlo de vez en cuando— no siempre se pedalea.

AlfonsoyAmigos

En nuestras rutas por Guadarrama el camino cambia de humor sin avisar. 

Lo que hace un momento era fluido y agradecido se quiebra de pronto en escalones, se encajona entre piedras, se cierra en un sendero estrecho o nos obliga a detenernos ante una valla, una portilla o un arroyo crecido.

AlfonsoyAmigos

Ahí el motor calla. Y en ese silencio repentino, casi incómodo, la bicicleta deja de ser eléctrica o muscular: pasa a ser, simplemente, peso.

  • Peso que hay que levantar con cuidado.
  • Peso que hay que girar buscando el equilibrio.
  • Peso que se hace presente en los brazos y en la espalda cuando el terreno manda más que la máquina.

AlfonsoyAmigos

Es entonces cuando la montaña empieza a hacer preguntas. No lo hace con palabras, sino con gestos: Con pendientes mal colocadas, con apoyos inciertos, con pasos que obligan a decidir. Preguntas que no aparecen en ninguna tienda:
¿
Quién lleva a quién en realidad? ¿Hasta dónde llega tu fuerza cuando la ayuda desaparece? ¿Eres dueño de la bici… o dependes de ella?

AlfonsoyAmigos

Una batería grande tranquiliza, no hay duda. Da margen, da seguridad, amplía horizontes y reduce miedos. Pero también añade kilos. Y esos kilos no siempre se notan subiendo, con el motor empujando en silencio.

AlfonsoyAmigos

Aparecen después: cuando hay que levantar la bici un poco más de lo previsto, cuando toca maniobrar en un paso torcido, cuando el grupo avanza y la asistencia se ha quedado atrás, detenida en ese límite de los 25 km/h que la montaña ignora por completo.

AlfonsoyAmigos

Ahí el cuerpo entra en escena sin pedir permiso

Porque la libertad en la montaña no depende solo de la máquina que llevamos, sino del cuerpo que la acompaña: de las piernas, sí, pero también de los brazos, de la espalda y del centro que nos sostiene cuando el equilibrio se vuelve frágil; de la autosuficiencia para no depender siempre de una mano amiga, aunque sepamos que está ahí.

AlfonsoyAmigos

De eso se habla poco. Quizá porque no se puede embalar. Quizá porque no se puede vender.

AlfonsoyAmigos

Con el tiempo uno aprende que no gana la bici más potente ni la que promete llegar más lejos. Gana la que se adapta a nuestra manera real de rodar. A los obstáculos que sabemos que acabarán apareciendo. A la compañía con la que compartimos el camino. Y, sobre todo, al cuerpo que tenemos hoy, con su memoria, su experiencia y sus límites.

AlfonsoyAmigos

Porque aquí no salimos a cazar cifras ni a justificar decisiones. Salimos a seguir sintiendo la vida sobre dos ruedas.
A aceptar que la libertad —como casi todo lo importante— pesa.
Y que aprender a llevar ese peso también forma parte del camino.


Domingo, 18 de enero de 2026

El domingo volveremos a encontrarnos, musculares y e-bikes, allí donde el camino decide por nosotros, lejos de teorías y números. Una salida tranquila, conocida y compartida, para rodar, parar cuando haga falta y disfrutar del gesto sencillo de pedalear juntos

AlfonsoyAmigos

La última vez, Enrique se llevó un recuerdo en un dedo de la mano. En esta ocasión, mejor que lo único que nos llevemos sean risas.

Hora de encuentro habitual: 8,45

Lugar de encuentro: Calle Badalona en Galapagar