La montaña nunca es exactamente la misma
Ni siquiera cuando repetimos rutas conocidas, cruzamos los mismos pinares o escuchamos el agua en los mismos arroyos.
Hay días en los que el aire fresco de la
mañana despeja algo más que los pulmones. Otros,
la lluvia reciente deja en el bosque un silencio húmedo que invita, casi sin
querer, a bajar el ritmo.
Y ahora, cuando mayo avanza y empuja hacia el
verano, aparecen el polvo en los caminos, la sombra buscada entre los pinos y
esa sed temprana que acompaña las subidas abiertas al sol.
Tal vez la montaña nunca se presenta igual
porque tampoco nosotros llegamos iguales.
Hay días en los que un sendero cualquiera ensancha el ánimo, y otros en los que uno atraviesa paisajes hermosos sin lograr entrar del todo en ellos. El mismo bosque puede parecer refugio o simple lugar de paso.
El
sonido del agua cruzando un arroyo puede pasar inadvertido… o quedarse
acompañándonos durante horas. Depende del día. Depende
de lo que cada uno lleve dentro.
La montaña tiene esa forma silenciosa de
recibirnos sin hacer preguntas. No
intenta consolarnos ni entendernos; simplemente está ahí.
Quizá por eso volvamos una y otra
vez. Porque,
sin darnos cuenta, algunos caminos terminan sabiendo cosas de nosotros que
nunca hemos sabido explicar.
Domingo, 24 de Mayo de 2026
Este domingo queremos regresar a una ruta que muchos recordaréis —quizá Fer más que nadie— por aquellos arroyos rebosantes y el barro interminable en las callejas entre fincas.La recorrimos en marzo de 2024, cuando
el agua parecía haberse adueñado de cada camino.
Tendremos oportunidad de comprobar, una vez más, que ningún camino se pisa dos veces de la misma forma.
Hora de encuentro: 🕣 8,45
Lugar de encuentro:📍 Aparcamiento junto Restaurante El Anzuelo. Km 8 de la M-604 Lozoya (Madrid)
Precioso texto de convocatoria como siempre.
ResponderEliminarLastima que por trabajo no pueda acompañaros.
Un abrazo como siempre.
Salud y pedales.
Santa