domingo, 19 de abril de 2026

San Rafael: la ruta que no se detiene

Cuando el cuerpo impone un paréntesis

La bicicleta lista desde hace días, como quien deja preparado un viaje pequeño pero necesario. La ruta en la cabeza, los nombres de siempre, ese punto de encuentro que no necesita reloj porque ya lo marca la costumbre.

Pero esta vez no.

El viernes, en una consulta cualquiera, el mundo se me vino un poco abajo. Sin aviso. Sin lógica. Un vértigo seco, de los que no permiten hacerte el fuerte. Luego vinieron las pruebas, las luces blancas, las indicaciones de que no te levantes todavía. Y ese susto reciente, todavía demasiado cerca, que hace que todo se mire de otra manera.

No fue nada grave, dicen. Y uno quiere creerlo.

Ayer me recolocaron por dentro —así lo sentí—, como si alguien hubiera movido con cuidado piezas que no se ven. Desde entonces todo va más despacio. El cuerpo, la cabeza, incluso el ánimo.

Mientras escribo estas líneas, los compañeros ya estarán en camino. Quizá subiendo algún tramo conocido, quizá deteniéndose junto al monumento a la Mariposa. Otros, más lejos, cambiaron la sierra por Sevilla y por una final que se decidió en los penaltis, como una moneda al aire. La ruta sigue a lo suyo.

Y yo aquí, parado.

Cuesta aceptar estos paréntesis. Todo sigue —como si nada— y uno se queda fuera. Quizá también haya que escuchar esto. Aunque ahora no sepamos cómo.

Mañana, cuando nos llegue el relato de los que hoy coronaron San Rafael, os contaremos cómo fue la ruta desde sus ojos. Hoy me toca escuchar al cuerpo.


1 comentario:

  1. Vaya Alfonso, ya lo siento, espero que te den con la tecla y nos sigamos viendo muchas rutas más! Estaré atento a tus publicaciones. Un abrazo muy grande!

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