Aquí estamos de nuevo. No importa cuánto tiempo haya pasado; hay gestos que no cambian. Tus manos vuelven a buscar el manillar, los pies encuentran los pedales y, antes de que las ruedas empiecen a girar, ya sé que algo se ha puesto en movimiento.
Me llevas por caminos nuevos, sí, pero también
por los senderos de siempre. Y aunque el trazado no
cambie, tú sí lo haces. Cada curva es distinta porque
tu mirada es otra; cada piedra parece ocupar un lugar nuevo.
No hablo, pero te acompaño. Sé
cuándo aprietas los puños con fuerza y cuándo dejas que las bielas giren sin
apenas esfuerzo. Hay días en que pedaleas con
rabia, con ganas de llegar lejos, y otros en los que parece que lo importante
es, simplemente, seguir avanzando.
Hay días en que pesas más, aunque la báscula
diga lo contrario.
Escucho tus silencios. Esos
pensamientos que a veces arrastras resultan más pesados que la mochila que
cargas a la espalda. En esos momentos, me pregunto
si el camino conseguirá hacerlos un poco más llevaderos.
Cuando ruedas en grupo, comparto contigo el
ritmo de las risas y las bromas de tus compañeros. Pero
también percibo esos instantes en los que tu mirada se pierde un segundo de más
entre los árboles. Ahí no hago preguntas; me
basta con seguir rodando.
También están las pausas junto al arroyo, las
pequeñas reparaciones y ese momento de mirar atrás para comprobar que nadie se
ha quedado rezagado. Y están esos recuerdos que
siempre encuentran su camino entre las ramas del bosque.
A veces pedaleas para escapar; otras, para
encontrar. No sé exactamente qué buscas, pero sé que lo llevas contigo en cada
pedalada.
La montaña sigue ahí. Nos
espera con sus senderos de siempre y sus rincones aún por descubrir. Sus
caminos guardan tus huellas y, entre los árboles, quedan todos esos
pensamientos que nunca llegaste a expresar.
Yo soy tu bicicleta. No
puedo responder a tus preguntas ni decirte qué camino debes tomar. Solo
puedo acompañarte mientras pedaleas.
Y cuando vuelvas a buscarme, aquí estaré. Con
las ruedas quietas, esperando ese gesto de tus manos que, después de tantos
años, todavía anuncia el comienzo de algo.
Domingo, 8 de Noviembre de 2026
Después de habernos enseñado los alrededores
de Zarzuela del Monte, esta semana Ángel vuelve a tomar la iniciativa y nos
propone cambiar de escenario.
Nos lleva hasta el Valle del Río Pirón,
donde espera que disfrutemos de la ruta.
¡Que tampoco vamos a quejarnos
de conocer mundo!
Hora de encuentro: 8,45
Lugar de encuentro: Calle Santanillas – Santo Domingo del Pirón



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