domingo, 28 de junio de 2026

Ruta en bicicleta por San Rafael y la Garganta del Río Moros

Día de fiesta, amigos y final de jornada con granizo

El domingo nos encontró en La Estación de San Rafael, en un ambiente distinto al habitual.

AlfonsoyAmigos

Coincidía la jornada con la celebración de FEMUKA y, aunque a primeras horas todavía no se escuchaba el bullicio de música y gente por las calles, ya se percibía un aire poco frecuente para quienes solemos iniciar aquí nuestras rutas en silencio y con calma.

Había poco movimiento; los vecinos más curiosos no habían madrugado, pero los adornos que nos rodeaban dejaban claro que era un día festivo en el pueblo.

AlfonsoyAmigos

Poco a poco fuimos llegando: Andrés, Ángel, Enrique, Eva, Fer, Jesús, Juan, Luis Ángel, Patrick, Pawel, Rafa, Raúl y Alfonso.

Nos fuimos saludando sin prisa, disfrutando del momento, mientras las bicicletas esperaban pacientes y el grupo terminaba de tomar forma entre conversaciones cruzadas y preparativos.

AlfonsoyAmigos

La mañana tenía desde el inicio un carácter algo distinto, más social que deportivo, más de encuentro que de exigencia.

Antes de abandonar La Estación, Fer quiso guiarnos por algunas de sus calles para que pudiéramos contemplar el trabajo que los vecinos realizan a lo largo del año y que estos días luce repartido por todo el pueblo.

AlfonsoyAmigos

Después nos adentramos en la Garganta del Río Moros, cuyos accesos cierran a final de mes para quienes no dispongan del correspondiente permiso. Era, en cierto modo, la última oportunidad de recorrer esa zona antes del cierre estival.

AlfonsoyAmigos

Las instalaciones de La Panera ya estaban abiertas, dejando pasar a los más madrugadores y también a nuestro grupo, que esta mañana avanzaba con más calma de lo habitual.

AlfonsoyAmigos

La ruta, sencilla y bien conocida, iba a quedar en un segundo plano desde el primer momento. No era un día para descubrir caminos nuevos ni para buscar referencias distintas en la sierra, sino para rodar por terreno familiar y aprovechar esos kilómetros que permiten conversaciones que el ritmo de otras salidas rara vez deja mantener.

AlfonsoyAmigos

Los caminos —los de siempre— siguen ahí y las ganas de pedalear también, pero cada vez es más difícil reunir al mismo grupo alrededor de ellos. Por eso las ocasiones en que conseguimos coincidir adquieren un valor especial.

A la vista, el embalse de El Espinar —o del Vado de las Cabras—, mostraba un buen nivel de agua… casi mejor no mirar hacia la presa del Tejo.

AlfonsoyAmigos

Seguimos sin prisas, pero nos cuesta acompasar la marcha con el horario previsto para el regreso. Últimamente, las piernas no están muy acostumbradas a los paseos.

AlfonsoyAmigos

Hacemos una parada en la fuente de La Chispa para aquellos que siempre prefieren un trago fresco, y desde ahí descendemos hasta la puerta de Las Campanillas.

AlfonsoyAmigos

Aprovechamos para dar un rodeo y enseñar un sendero single, entretenido y divertido, aunque quizá no alcance la categoría de trialera.

Después, un saludo al Cristo del Tío Cheli, un pequeño altar popular en mitad del bosque, siempre bien adornado, e iniciamos el último descenso.

AlfonsoyAmigos

Al llegar a La Estación, ahora sí, parece haber despertado todo el pueblo. El mercadillo, las voces, las batucadas empleándose a fondo y el bullicio de la gente con ganas de pasarlo bien.

Intercambio de felicitaciones, lavado de caras y búsqueda de unas cervezas. Ya sentados a la mesa, se nos olvida que hemos llegado muy pronto y acabamos convirtiendo los aperitivos en el inicio de la comida. Y hambre no nos falta.

AlfonsoyAmigos

Risas, raciones que van llegando y música que no se detiene en el ambiente, mientras a nuestro alrededor mucha gente se anima a bailar, ajena a nosotros. La sobremesa avanza sin prisa, y hay también tiempo para la tarta y el canto de felicitación a Fer.

AlfonsoyAmigos

Fue mientras tomábamos los cafés cuando el cielo se encapotó. Sonaron un par de truenos y la lluvia empezó a caer con fuerza, creciendo en intensidad hasta convertirse en un granizo grueso. Nos tocó guarecernos a toda prisa, pero sin perder las sonrisas.

AlfonsoyAmigos

Vaya final de jornada, de esos que se recuerdan más por el momento compartido que por lo que cae del cielo. Fer lo recordará por su celebración… y nosotros, desde luego, también.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por dejar vuestros mensajes.
Son importantes para nosotros.