Acabo de publicar la crónica de la salida del domingo. Las fotografías ya están colocadas en su sitio, los nombres revisados, los recuerdos todavía frescos. En teoría, la tarea está terminada.
Apenas unas horas después me descubro pensando en la próxima ruta: Qué recorrido podríamos hacer; si habrá calor en las zonas más expuestas; si las fuentes seguirán manando; qué senderos hace tiempo que no visitamos o qué lugares merecen una nueva mirada.
Durante algún tiempo pensé que aquello era una
especie de obligación, una consecuencia inevitable de mantener durante tantos
años un blog ciclista. Una rueda que nunca dejaba de
girar del todo.
“Deberías relajarte”, me decía
a mí mismo. “Publica cuando te apetezca. No
conviertas esto en un compromiso”.
Y tenía razón. Pero
solo en parte.
Porque con los años he llegado a sospechar que
hay algo más detrás de esa impaciencia por asomarme a la siguiente salida. Pensar
en la próxima ruta es también una forma de disfrutarla.
Pero hay algo que rara vez se ve desde fuera:
mi propio orden interno.
Para mí, la ruta no termina cuando dejamos las
bicicletas y levantamos las copas de cerveza. Mis
compañeros se despiden ahí. Al mediodía estoy tan cansado
como cualquiera, pero sé que me queda un tramo en solitario
Necesito cerrar un ciclo antes de abrir el
siguiente.
Primero vienen las imágenes, los recuerdos se
ordenan, más tarde la crónica va encontrando su forma, se publica, y solo
entonces la siguiente ruta empieza a dibujarse con claridad.
Por eso, cuando en esas cervezas de fin de ruta alguien me pregunta con naturalidad: “¿Tienes ya ruta para la semana que viene?”, siento una especie de crujido. No porque la pregunta sea inoportuna, sino porque interrumpe un orden que aún no ha concluido para mí.
Ellos ya están en la siguiente semana. Yo todavía estoy terminando la anterior. No es una cuestión de ritmo ni de compromiso. Es simplemente una forma distinta de habitar el tiempo.
Mientras escribo estas líneas me doy cuenta de
que no estoy pensando en la próxima ruta porque tenga que organizarla, sino
porque todavía me gusta imaginarla.
Y tal vez ahí resida la diferencia: Las obligaciones pesan, las ilusiones acompañan. A veces se confunden, adoptan formas parecidas, pero basta detenerse un instante para saber que no es lo mismo cargar con algo que caminar hacia ello.
La próxima ruta aún no tiene fotografías ni
recuerdos que ordenar y, sin embargo, de alguna manera, ya ha comenzado.
Este fin de semana, algunos compañeros
afrontarán nuevos desafíos lejos de casa. Para
ellos: ¡Todo
nuestro ánimo! Seguro que esa línea de meta
sabrá a recompensa.
Domingo, 21 de junio de 2026
Para el resto, la próxima salida ya asoma en el horizonte por algunos de los rincones de nuestra sierra. Nos vemos para seguir compartiendo camino:
- Hora de encuentro: 🕣 8:45
- Lugar de encuentro: 📍Paseo Rivera de San Rafael
Rosa.SG
ResponderEliminarPues el refrán dice sin faltarle razón, sarna con gusto no pica.
Si alguien se repite en sus acciones sin obligación ninguna lo hace por que quiere sin obligación ninguna com excepción al trabajo, pero no somos profesionales del ciclismo por lo tanto......