Las palabras también pedalean
Hace unos días, un comentario en una publicación de agosto de 2024 me llevó a releer un texto que hacía mucho tiempo que no visitaba.
Era aquel en el que uno de mis nietos me
preguntó, con toda naturalidad:
"¿Qué es una bicicleta
muscular, abuelo?"
Recuerdo perfectamente mi sorpresa. Durante toda la vida, una bicicleta había sido simplemente una bicicleta. No necesitaba ningún apellido. Si había que distinguir alguna, era la eléctrica.
Sin embargo, para él ocurría justo lo
contrario. Había crecido viendo bicicletas con asistencia
al pedaleo y, para diferenciar la otra, la de toda la vida, necesitaba llamarla
"muscular".
En aquel momento me hizo gracia la pregunta y
escribí sobre ella.
Pero ayer, al releer aquella publicación,
descubrí algo que entonces pasó desapercibido para mí.
La expresión ya no me resulta extraña.
Es más, yo mismo la utilizo con absoluta
normalidad cuando hablo con los compañeros o escribo sobre bicicletas.
No ha cambiado la bicicleta.
Ha cambiado mi manera de nombrarla.
Y eso me hizo pensar.
A menudo creemos que el paso del tiempo se
mide por las arrugas, por las canas o por los años que vamos cumpliendo. Sin
embargo, también deja pequeñas huellas mucho más discretas.
Una de ellas es el lenguaje.
Las palabras llegan despacio. Al
principio nos resultan ajenas. Incluso nos hacen sonreír. Después
aparecen cada vez con más frecuencia. Un
día las repetimos casi sin darnos cuenta y, cuando queremos recordar cuándo
empezamos a utilizarlas, ya es demasiado tarde.
Han pasado a formar parte de nosotros.
Quizá por eso aquella conversación con mi
nieto decía mucho más de lo que entonces imaginé.
Él no estaba definiendo una bicicleta. Estaba
nombrando el mundo en el que estaba creciendo.
Y, casi sin darme cuenta, he terminado
haciéndolo igual que él.
Al fin y al cabo, las bicicletas evolucionan.
Las personas también.
Y las palabras... las palabras llevan años
pedaleando delante de nosotros.
Y mientras las palabras siguen pedaleando,
nosotros seguimos buscando caminos que recorrer juntos.
Para este domingo, la propuesta es de Andrés.
Pasadlo bien. No
podré acompañaros.
Hora de encuentro: 8,45
Lugar: Calle Menacho - Semi esquina Nacional VI - San Rafael
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