Trillo vuelve a asomarse al calendario. Quedó atrás hace unas semanas por la lluvia, como si el camino decidiera esperar su momento. Y ahora regresa, disponible, casi invitando.
Pero esta vez no es el cielo el que duda. Soy yo.
Quizá tenga que ver con ese vértigo reciente que aún no termina de marcharse. O, mejor dicho, algo en mí que no acaba de fiarse.
La cabeza empuja —como siempre—, recordándome que no es una ruta larga ni especialmente dura, que el cuerpo parece haber vuelto a su sitio… Pero alrededor, en voces que me quieren bien, aparece otra medida más prudente. No tanto por la ruta en sí, sino por lo que la rodea: el viaje, la distancia, el riesgo de que algo vuelva a descolocar el equilibrio lejos de casa.
He aprendido a reconocer esas señales que no hacen ruido, pero pesan: una ligera desconfianza al pensar en el coche y esa prudencia que no siempre admite discusión. Y ahí me quedo, en ese punto incómodo donde las ganas sobran, pero falta la claridad.
Mis compañeros sí estarán. Deben estar. Es su momento, la ocasión está ahí, y no hay razón para desaprovecharla. Ya habrá otros domingos, para coincidir de nuevo.
Me los imagino en la salida, el gesto habitual
de ajustarse el casco, las bromas de siempre, un ligero aroma a café… y las
bicis buscando su sitio en el sendero. Esa coreografía que tan bien conozco y de la que pronto volveré a formar parte.
Mi bicicleta seguirá esperando, limpia
y a punto. Ella también entiende que no todas las salidas empiezan dando
pedales; algunas comienzan en esa conversación
silenciosa entre lo que uno quiere y lo que conviene.
El domingo seguirá su curso con ellos en ruta
y conmigo en otra orilla, más quieta, pero no ajena.
Disfrutad de la ruta. Yo me quedo aquí vigilando que el suelo no se mueva bajo mis pies. Nos vemos muy pronto. Un abrazo fuerte.
Pero el camino no se detiene. Tuvimos a Raúl en Torrelodones, a Fer en San Rafael y ahora son Luis Ángel y Miguel Ángel quienes están deseosos de enseñarnos esos caminos y paisajes que ellos ya han disfrutado.
Hay un rutón a la vista y, sobre todo, la
oportunidad de compartir mesa después de los pedales. Restaurante Cuevas La Sinagoga
Hora de encuentro: 9,00
Lugar de encuentro: Plaza Mayor – Chillarón (Guadalajara)
Alfonso, muchas gracias por la convocatoria. Te echaremos mucho de menos, pero seguro que en unas semanas se normalizará todo y te podremos volver a ver con nosotros.
ResponderEliminarUn abrazo y mucho ánimo.