jueves, 30 de julio de 2026

Cuando un pueblo deja de ser un lugar

Hay noticias que uno escucha con preocupación, y otras que, sin esperarlo, calan un poco más hondo.

Estos días los incendios han vuelto a ocupar los informativos. Bosques devorados por las llamas, carreteras cortadas, vecinos desalojados y un paisaje que cambia en cuestión de horas.

Muchos de esos lugares nos resultan conocidos porque hemos pedaleado por ellos alguna vez. Son caminos que forman parte de nuestras rutas y también de nuestros recuerdos.

Pero entre todos esos nombres hubo uno que me hizo detenerme un instante: Fresnedillas de la Oliva.

Fresnedillas de la Oliva

No era un pueblo más en la lista de los amenazados. Allí nació mi abuelo paterno, Cleto Fernández Álvarez. Bastó escuchar el nombre del pueblo para mirar aquellas imágenes de otra manera.

He perdido la cuenta de las veces que AlfonsoyAmigos ha atravesado sus calles o ha pasado junto a sus campos. Y también de las ocasiones en que, al escribir la crónica, he terminado recordando que aquel era el pueblo donde nació mi abuelo. Supongo que algún lector habrá pensado que repetía siempre la misma historia.

Hoy me doy cuenta de que no era una repetición. Era una manera de mantener vivo un vínculo.

Hay lugares que conocemos por su belleza. Otros, porque forman parte habitual de nuestras rutas. Y hay algunos que sentimos cercanos incluso antes de visitarlos; no por lo que vemos en ellos, sino por quienes vivieron allí antes que nosotros.

Los caminos unen pueblos, pero también unen generaciones.

Quizá por eso nunca me ha parecido suficiente atravesar un lugar y seguir pedaleando sin más. Me gusta saber qué ocurrió allí, quién lo habitó, qué historias guardan sus calles o qué recuerdos despierta. Un paisaje cambia cuando deja de ser únicamente geografía para convertirse también en memoria.

Los incendios destruyen árboles, matorrales y montes que tardarán años en recuperarse. Ojalá la naturaleza vuelva a cubrir de verde esas laderas. Pero mientras contemplaba las imágenes de Fresnedillas de la Oliva, pensé que también existe otro paisaje que merece ser cuidado: el de la memoria.

Los pueblos no solo guardan iglesias, plazas, piedras o caminos. También conservan las huellas de quienes nos precedieron.

Y mientras alguien mantenga viva su memoria, siempre habrá un motivo para volver a pasar por allí, aunque solo sea pedaleando entre recuerdos. 

AlfonsoyAmigos

Domingo, 2 de Agosto de 2026

La memoria nos invita a detenernos y mirar atrás de vez en cuando, pero los caminos siguen ahí, esperándonos para continuar pedaleando juntos.

Después de esta pequeña pausa entre recuerdos, toca volver a la Sierra. Aunque el calor regresa, buscaremos la sombra de los pinares, el murmullo de los arroyos y el frescor de las fuentes para seguir compartiendo ruta un domingo más. 

Hora de encuentro: 🕣 8,45 

Lugar de encuentro:📍Aparcamiento Embalse Pontón Alto

AlfonsoyAmigos

2 comentarios:

  1. Me ha encantado tu artículo, Alfonso. Nuestra unión con la memoria y con la tierra.

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