domingo, 2 de agosto de 2026

La sombra que ya conocíamos

Cuando el pinar vuelve a ser refugio

El calor volvía a apretar con fuerza y, precisamente por eso, la propuesta de este domingo resultaba especialmente oportuna.

Cueva del Monje

Buscábamos una ruta de pinares, arroyos y fuentes; uno de esos recorridos donde la Sierra todavía sabe regalar sombra y frescor, incluso con agosto recién estrenado.

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La elección no era casualidad. Estos pinares ya habían aparecido dos veces en AlfonsoyAmigos: primero en No hay problema, como una exploración llena de dudas y rectificaciones junto a Andrés; después en Donde el camino se abre con paciencia, convertido ya en un descubrimiento compartido con el grupo.

La salida de hoy completa, al menos de momento, esa pequeña trilogía de caminos, agua y sombra.

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Punto de encuentro y arranque

Junto al Embalse del Pontón Alto nos reunimos esta mañana: Andrés, Ángel, Asanta, Fer, Juan, Pawel, Raúl y Alfonso. El verano y las vacaciones siguen dispersando al grupo, pero los que coincidimos hoy tenemos claras las prioridades: buscar sombra, escapar del bochorno y volver a disfrutar de esos senderos que ya sentimos un poco nuestros.

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La ruta: sombra, agua y pedaleo

El calor aprieta desde primera hora, pero en cuanto dejamos atrás las zonas más abiertas el pinar impone su ley. Después de cruzar con precaución la Carretera de Madrid, la temperatura parece cambiar de golpe y el pedaleo se vuelve mucho más agradecido.

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La pista forestal del Nogal de las Calabazas nos acompaña mientras superamos el puente Negro sobre el arroyo de la Chorranca. Más adelante toma el relevo la carretera forestal que conduce hacia la Cueva del Monje y la Pradera de las Vaquerizas.

Cueva del Monje

Poco antes de llegar a la cueva se nos une Juan Carlos, un murciano en tierras segovianas que nos acompañará durante el resto de la jornada. La broma surge enseguida: ha aparecido justo a tiempo para no perderse la foto de recuerdo.

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Dejamos atrás el puente de los Quebrados y el primero de los bancos de madera del recorrido. Me detengo un momento junto a Raúl y aprovecho para hacerle una foto sentado, disfrutando de esa pausa breve que el lugar casi obliga a concederse.

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Más adelante, junto a la fuente Cruz de Alastas, llega otra parada: Raúl rellena el bidón mientras el resto aprovechamos para reagruparnos antes de continuar la subida.

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También llegan los repechos que obligan a apretar los dientes y a sudar la camiseta, pero el bosque suaviza la dureza del esfuerzo. En días como hoy uno comprende que algunas salidas no permanecen en la memoria por sus grandes desniveles, sino por algo mucho más sencillo: la combinación exacta de sombra, agua y buena compañía.

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La Pradera de las Vaquerizas —que ya hemos conocido con lluvia y con nieve— nos invita a detenernos un momento, aunque la pausa dura poco: enlazamos enseguida con el descenso de la vereda de la Canaleja, hoy más limpia y divertida de lo habitual, aunque algunas raíces obligan a extremar la atención.

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Hacemos una breve parada junto al puente del arroyo del Cancho y continuamos después hasta la fuente de la Cantina. Sí, Raúl vuelve a coger agua… y acaba ayudando también a alguno más.

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Después de superar el Puente del Telégrafo, el track nos marca desvío hacia el arroyo de Minguete, pero propongo ascender un poco más hasta enlazar con el GR-10.1, dejando para otra ocasión la exigente subida hacia la Fuente de la Reina.

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El tramo siguiente resulta todavía más divertido: varios kilómetros zigzagueantes en los que las bicicletas se inclinan de un lado a otro, esquivan raíces y pequeños obstáculos y nos conducen poco a poco hacia el río Eresma y el puente de los Vadillos.

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De regreso a casa

Mientras volvemos, me resulta inevitable comparar las tres visitas a estos caminos: la exploración a ciegas, el primer recorrido compartido y este reencuentro en pleno bochorno estival.

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Cada salida tiene su propio carácter, pero todas dejan una sensación parecida: hay senderos que terminan formando parte de la memoria del grupo sin necesidad de grandes cumbres ni de panorámicas extraordinarias. Les basta el rumor de un arroyo y un puñado de amigos dispuesto a seguir compartiendo pedales.

Aunque quizá hoy haya hecho falta algo más.

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Al llegar al río Eresma nos esperan unas charcas formidables y la tentación resulta irresistible: varios compañeros meten los pies en el agua helada y Andrés acaba entrando entero, chapoteando como un crío mientras las risas se contagian al resto. Vuelve a la bicicleta visiblemente más fresco que los demás, sin darle demasiada importancia a terminar la ruta mojado.

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Y, como toda buena jornada merece un último capítulo, acabamos sentados alrededor de unas cervezas. La primera ronda corre por cuenta de Pawel, que celebra hace poco su cumpleaños y acepta encantado la tradición no escrita de invitar a los compañeros después de una ruta de verano.

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Quizá esa sea la verdadera fortuna de días como este: saber que, cuando el calor aprieta y el ruido del mundo se hace demasiado intenso, todavía existen caminos donde el frescor nos espera con paciencia.

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Y eso es, exactamente, lo que hoy hemos vuelto a encontrar bajo estos pinares.



8 comentarios:

  1. Gracias a estar unos días de vacaciones puedo hacer una ruta con Alfonso y Amigos una vez más.
    Aunque es una zona que ya conozco cada ruta es diferente por mucho que coincida parte del recorrido y de los compañeros.
    No se va de la cabeza lo afortunados que somos por poder rodar por un entorno tan bonito al mismo tiempo que no olvido todas esas zonas por las que he realizado rutas y lamentablemente hoy están quemadas. Cuánto perdido en tan poco tiempo y quizás no volvamos a verlo como lo recordamos en mucho tiempo.
    Esta ruta no la voy a olvidar por la gran idea de Andrés de mojarse los pies. Verlo a él y a otros jugar a salpicarse como se fueran " guajes" ( niños es asturiano) lo recordaré siempre que vuelva a pasar por allí con una sonrisa.
    Gracias Pawel por tu invitación.
    Gracias Alfonso por tu crónica como siempre.
    La primera foto del álbum es una pasada.
    Un abrazo.
    Salud y pedales.
    Santa.

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    1. Gracias, Santa. Tu comentario coincide plenamente con mi sentir, tantas veces expresado: los caminos importan, pero lo que de verdad permanece es la suma de los paisajes, los compañeros y esos momentos inesperados que convierten una salida más en un recuerdo especial.
      La escena de Andrés y compañía jugando en el agua fue una de esas imágenes que justifican por sí solas toda la jornada, y me alegra saber que también se haya quedado grabada en tu memoria.
      Comparto además esa mezcla de gratitud por seguir disfrutando de lugares tan hermosos y de tristeza al pensar en tantos rincones que hemos recorrido juntos y que hoy aparecen marcados por el fuego. Quizá por eso valoramos todavía más cada oportunidad de volver a encontrarnos en la montaña.
      Me alegro de que las vacaciones te hayan permitido rodar con nosotros una vez más. Ojalá podamos repetir pronto.
      Un abrazo, Santa; siempre presente cuando el trabajo te da una tregua.

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  2. La verdad es que para mí fue un grandísimo privilegio encontrarme con Andrés antes de la Cueva del Monte-lugar que no tenía muy claro donde estaba- y pensar que el hombre iba solo. Me indico dónde quedaba y me animó a unirme a su"grupeta", que resultó ser "ALFONSOYAMIGOS", los cuales le estaban esperando allí. Me presenté al resto del grupo y me acogieron como a uno más de los suyos. Todos los que allí estaban me parecieron unos compañeros de ruta maravillosos. Les acompañé durante todo el recorrido, el cuál me resultó precioso y muy divertido, y nos despedimos en el aparcamiento dónde tenían los coches con un "hasta la próxima". ¡¡Ojalá tenga la suerte de volver a coincidir con ellos!!
    Así da gusto salir con gente a disfrutar de la montaña y la MTB.
    Saludos para todos

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    1. Muchas gracias, Juan Carlos, por compartir estas palabras.
      La casualidad quiso que te cruzaras con Andrés antes de la Cueva del Monje y, a partir de ahí, la ruta ganó un compañero más… y también una buena dosis de conversación. Entre tú y Asanta no hubo un solo tramo en silencio, y ya sabes que las bromas que os fui lanzando durante el camino eran la mejor prueba de que te habías integrado desde el primer momento.
      Me alegra saber que te sentiste acogido por el grupo. Esa ha sido siempre la idea de AlfonsoyAmigos: disfrutar de la montaña, de la MTB y de la compañía, venga cada uno de donde venga.
      Fue un placer compartir contigo una jornada tan bonita y divertida. "Hasta la próxima”.
      Un abrazo.

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  3. Leyendo la crónica casi se puede sentir el cambio de temperatura al recorrer el pinar. Después de tantas semanas de calor y de noticias preocupantes sobre la sierra, da gusto acompañaros desde la lectura y comprobar que todavía quedan caminos capaces de regalar sombra, agua y un poco de calma. Marisa.

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    1. Gracias, Marisa. Esa idea de “acompañarnos desde la lectura” resume muy bien lo que tantas veces siento al escribir estas crónicas. Me alegra que hayas percibido esa calma que el pinar todavía es capaz de regalarnos

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  4. Hola Alfonso, soy el7777 y nos vimos un rato en la ruta y te comenté que conocía senderos bonitos cercanos a los vuestros que no solíais hacer. Escríbeme por wikiloc y te mando rutas o quedamos un día entre semana por aquí para enseñártelo en directo.

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    1. Hola, el7777. Me acuerdo perfectamente de aquel encuentro. Estoy echando un vistazo a tus rutas por la zona con bastante detenimiento, comparándolas con algunas de las que ya conocemos, porque parece que tienes localizados algunos senderos que se nos han escapado.
      Te agradezco mucho el ofrecimiento. Entre semana lo tengo un poco complicado, pero seguro que tendremos ocasión de coincidir y conocer alguno de esos caminos. Y, mientras tanto, seguiré cotilleando tus rutas en Wikiloc 😉

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