En un grupo como el nuestro, donde casi todo se dice pedaleando, compartir un gesto de aprecio ante los demás es importante… pero encierra una pequeña paradoja.
Para algunos, reconocer a los demás
abiertamente es natural, una forma de celebrar y fortalecer vínculos. Para
otros, esos gestos parecen tener más valor en la esfera privada.
Sin embargo, el comentario que aparece tras
una crónica no es un aplauso individual ni una búsqueda de protagonismo; es,
sencillamente, otra forma de hacer piña. Es el
hilo que mantiene unido al grupo cuando la bicicleta ya está guardada en el
garaje.
A veces se escucha aquello de que "estamos
aquí para pedalear, no para andar con florituras", como si el simple
hecho de rodar juntos ya lo dijera todo. Y en parte
es verdad. En nuestro grupo, esa conexión se sella con
una costumbre que nos acompaña desde el principio: el cruce de abrazos al
inicio y al final de cada ruta.
Es curioso observar a quien llega por primera
vez. Suele
tender la mano con la formalidad del saludo social, pero enseguida ese gesto se
transforma en un abrazo de bienvenida. Un pequeño
rito que nos marca y que, curiosamente, no sería el mismo si nos cruzáramos por
azar en la acera de cualquier calle. Es un
abrazo que sabe a tierra y a hermandad.
Pero ¿es suficiente ese silencio del gesto?
A veces, incluso con la fuerza de ese abrazo,
hace falta una palabra que lo termine de asentar. El
aprecio se siente en cada pedalada, lo sé, pero también se reconoce en esas
líneas que se leen y se comparten después.
Con
las prisas o la costumbre podemos llegar a pensar que el silencio basta. Pero
cuando el reconocimiento aparece de forma espontánea —en una frase a mitad de
una subida o ese comentario que llega tras leer la crónica—, todo cobra más
sentido.
Y así, aunque el abrazo nos una al salir y al llegar, a veces es esa palabra escrita en la calma del regreso la que sigue sosteniendo al grupo, recordándonos que la compañía permanece incluso cuando la bicicleta descansa.
Domingo, 15 de Marzo de 2026
Y cuando las palabras ya han hecho su recorrido, es el momento de volver al camino y nuestro amigo Andrés nos lanza esta propuesta:
Hora de encuentro: 8,45
Lugar de encuentro: Calle Menacho, esquina Nacional VI - San Rafael
Los comentarios nunca quedan en saco roto.
ResponderEliminarSé que escuchaste el mío sobre la foto de la portada de esta convocatoria. La foto era buena pero ahora así modificada es absolutamente genial.
Te hice caso con lo de la portada, aunque de momento la he dejado solo para la convocatoria para no saturar, ya que también sale en la crónica. La semana próxima a la cabecera...
EliminarLa experiencia de AlfonsoyAmigos es inigualable. Con deciros que para mi la ilusión de la ruta empieza no solo con ese abrazo inicial de bienvenida, si no cuando recibo la convocatoria. Es el inicio de un nuevo domingo para recordar. Es cierto que esos abrazos iniciales y finales son una seña de identidad del grupo, pero las sensaciones se tienen y mantienen desde la convocatoria hasta la crónica.
ResponderEliminarAlgunos incluso hemos incorporado a todo ese catálogo el café de inicio de ruta como bienvenida de domingos inmejorables.
Nos vemos amigos.
Luis Ángel, sabes que me consta ese sentir tuyo porque lo transmites en cada ruta, pero te agradezco de corazón que lo hayas puesto por escrito. Al final, son reflexiones como la tuya las que dan sentido a las horas que paso preparando las convocatorias y las crónicas; saber que la ilusión empieza a rodar mucho antes de dar la primera pedalada. Un abrazo fuerte y nos vemos ya mismo.
EliminarEn efecto era una fotografía perfecta para encabezar la portada.
ResponderEliminarHay que pensar en otra para más adelante y que no decaiga en cuanto a calidad.
Todo un reto sin duda.
Santi, sabes que me gusta renovar la cabecera. La que publico siempre es la mejor... hasta que surge la siguiente.
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