jueves, 28 de mayo de 2026

Negociación Silenciosa

La bicicleta llevaba varios días apoyada en el mismo sitio del garaje. No era abandono. Tampoco olvido. Más bien una forma de espera que no incomodaba a ninguno de los dos.

Bajó aquella mañana sin una decisión tomada. A veces ocurría así:  Miraba la bici, pasaba la mano por el sillín como quien comprueba que todo sigue en su sitio… y volvía a subir.

Pero ese día no subió.

Se quedó un momento quieto, con la puerta del garaje medio abierta y una luz gris entrando desde la calle. Había llovido durante la noche; lo suficiente para que el aire tuviera ese olor limpio que siempre le había gustado, aunque ya no supiera muy bien por qué.

AlfonsoyAmigos

Pensó en la ruta del domingo anterior. O en la ausencia de ella. No quiso darle forma. Las cosas importantes, últimamente, prefería no nombrarlas demasiado.

Ajustó el casco sin prisa. Luego lo dejó sobre el manillar.

Hoy no hace falta —murmuró, sin saber muy bien a quién se lo decía.

No todas las salidas empiezan pedaleando. Algunas empiezan así, detenidas en una especie de negociación silenciosa entre el cuerpo y algo más difícil de explicar.

Subió la persiana del todo. La calle estaba casi vacía y un par de coches pasaron despacio, como si ellos también respetaran el ritmo extraño de la mañana.

Aparecieron recuerdos de otras mañanas parecidas. Antes siempre había prisa: por llegar, por cumplir, por no quedarse atrás. Esa forma de estar en la bici ahora le resultaba ajena, como si perteneciera a otro tiempo.

Apoyó la mano en el cuadro. La bicicleta seguía siendo la misma. O quizá no. Empujaba más, eso sí. Respondía mejor. Pero quien la sostenía ya no era el mismo.

Sonrió apenas, con esa media sonrisa que no busca confirmación.

Durante mucho tiempo había pedaleado midiendo: la fuerza, el ritmo, la distancia. Incluso la alegría, si es que eso se puede medir. Siempre había algo que ajustar, algo que contener.

Ahora, en cambio, lo difícil era lo contrario: dejarse ir.

Salió finalmente a la calle sin hacer ruido. Como si no quisiera romper nada.

Los primeros metros fueron torpes, pero enseguida volvió la sensación conocida: el equilibrio justo, el leve balanceo, el mundo colocándose en su sitio al ritmo de las pedaladas.

No hubo pensamiento para la ruta ni para la llegada. Ni siquiera para si aquello tenía sentido. Simplemente pedaleó.

Y por primera vez en mucho tiempo, no hubo necesidad de mirar atrás.

AlfonsoyAmigos

Domingo, 31 de Mayo de 2026

Algunas rutas terminan en el momento en que regresamos a casa… y otras empiezan mucho antes, en silencio, mientras todavía dudamos si abrir del todo la puerta del garaje. 

Este domingo volveremos a intentarlo por nuevos caminos, compartiendo kilómetros, esfuerzo y esa vieja costumbre de seguir pedaleando juntos. 

AlfonsoyAmigos

Hora de encuentro: 🕣 8,45

Lugar de encuentro:📍Calle la Mina - Rascafría (Madrid)


2 comentarios:

  1. Como mañana tenemos otros compromisos y no podremos asistir a la ruta, nos hemos ido hoy de avanzadilla... Magnifica ruta con desnivel y a la sombra de Robledales y Pinares casi durante todo el recorrido! Volvimos a descubrir sitios que hace tiempo no visitabamos. Mezcla de pistas y senderos muy divertidos. Vistas impresionantes a Peñalara todavia nevada y al valle del Lozoya.
    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Me alegro de que os haya gustado. Creo que la parte alta no la habíamos hecho antes. Hoy la hemos disfrutado en grande. Ya contaré...

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