Cuando el cuerpo impone un paréntesis
La bicicleta lista desde hace días, como quien
deja preparado un viaje pequeño pero necesario. La
ruta en la cabeza, los nombres de siempre, ese punto de encuentro que no
necesita reloj porque ya lo marca la costumbre.
Pero esta vez no.
El viernes, en una consulta cualquiera, el
mundo se me vino un poco abajo. Sin
aviso. Sin
lógica. Un
vértigo seco, de los que no permiten hacerte el fuerte. Luego
vinieron las pruebas, las luces blancas, las indicaciones de que no te levantes
todavía. Y ese susto reciente, todavía demasiado cerca,
que hace que todo se mire de otra manera.
No fue nada grave, dicen. Y uno
quiere creerlo.
Ayer me recolocaron por dentro,
como si alguien hubiera movido con cuidado piezas que no se ven. Desde
entonces todo va más despacio. El cuerpo, la cabeza, incluso
el ánimo.
Mientras escribo estas líneas, los compañeros
ya estarán en camino. Quizá subiendo algún tramo
conocido, quizá deteniéndose junto al monumento a la Mariposa. Otros,
más lejos, cambiaron la sierra por Sevilla y por una final que se decidió en
los penaltis, como una moneda al aire. La
ruta sigue a lo suyo.
Y yo aquí, parado.
Cuesta aceptar estos paréntesis. Todo sigue —como si nada— y uno se queda fuera. Quizá también haya que escuchar esto. Aunque ahora no sepamos cómo.
Mañana, cuando nos llegue el relato de los que hoy coronaron San Rafael, os contaremos cómo fue la ruta desde sus ojos. Hoy me toca escuchar al cuerpo.
Vaya Alfonso, ya lo siento, espero que te den con la tecla y nos sigamos viendo muchas rutas más! Estaré atento a tus publicaciones. Un abrazo muy grande!
ResponderEliminarGracias, Samuel. Ha sido un pequeño parón inesperado, pero espero que pasajero. A ver si pronto volvemos a coincidir en los caminos. Un abrazo grande.
EliminarAmigo Alfonso:
ResponderEliminarCuídate mucho pero cuando te recuperes espero volver a rodar contigo.
Un abrazo fuerte.
Santa.
Salud y pedales.
Gracias, Santa. Ahora toca ir despacio y escuchar un poco más al cuerpo. Seguro que pronto volvemos a rodar juntos. Un abrazo.
EliminarAlfonso, tómatelo con calma y recupérate bien. En unos días, o quizá alguna semana, podrás plantearte salir, sabiendo que la mejor manera de hacerlo es compartir todas nuestras vivencias semanales, sin mayores retos.
ResponderEliminarPor ahora, cuídate mucho y anímate, porque estoy convencido de que te veremos muy pronto.
Sabes que esos episodios no van a durar toda la vida, pero tú, a nosotros en el grupo, sí nos haces falta toda la vida.
Un abrazo Amigo.
Gracias, Luis Ángel. Tus palabras llegan. La cabeza quiere, pero hay que dejar que todo vuelva a su sitio. A ver cómo va avanzando la semana. Se siente cerca saber que estáis ahí. Un abrazo.
EliminarAlfonso espero que no sea nada solo un susto y que te mejores pronto la ruta te espera amigo Animo
ResponderEliminarAmigo Andrés. Que lejos quedan aquellas primeras pedaladas que compartimos por el Paseo de Coches de El Retiro y la Casa de Campo. Lo raro es que la maquinaria aguante tanto. Un abrazo fuerte.
EliminarAlfonso, cuídate mucho. Los ciclistas nos caemos para levantarnos más fuertes. Un abrazo!!!
ResponderEliminarGracias, Ernesto. Esta vez tocó echar pie a tierra, pero ya sabes cómo va esto: se para, se respira y se vuelve a arrancar cuando toca. Me ha venido bien el mensaje. Un abrazo.
EliminarAlfonso, ahora toca dejar la bici unos días, pero lo importante es que te recuperes bien y sin prisas.
ResponderEliminarA veces hay que dejar de dar pedales unos días para volver con más fuerzas y las pilas cargadas.
Las sendas y los caminos no se van a mover de su sitio, te están esperando para cuando vuelvas a darles guerra junto a todos otra vez.
Ánimo, y un fuerte abrazo amigo.
Gracias, Raúl.
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