Un pasador olvidado, una ruta improvisada y alguna sorpresa más
A las ocho y media de la mañana, La Pradera de
Navalhorno amanece tranquila. Tiempo de sobra para bajar la
bicicleta del coche, respirar el aire fresco y preparar los bártulos con calma.
Poco después llega Ángel y hace lo propio. Al
rato aparece Rafa. Todo parece en orden, la
mañana promete... hasta que Ángel rebusca en el maletero del coche, mira su
bicicleta y se le muda el gesto: se ha dejado en casa el pasador de una de las
ruedas.
Mal empezamos.
La solución parece sencilla, pero volver a por
él y regresar a la Pradera no encaja en los planes de nadie. Durante
unos minutos, viendo el panorama, Ángel da la jornada por perdida antes incluso
de haber dado la primera pedalada.
Los demás llegan algo más tarde, después de
cumplir con su habitual “parada en boxes” en San Rafael para tomar un café con
porras. Somos
nueve: Andrés, Ángel, Enrique, Fer, Luis Ángel, Jesús, Rafa, Raúl y Alfonso.
Les explicamos la situación y, casi sin darnos
cuenta, el destino de la mañana empieza a dar un vuelco. Rafa,
además, nos dice que necesitaría estar de vuelta sobre las doce y media.
Por lo que después nos cuentan, durante el
café han hablado de la dureza de la ruta prevista y, sobre todo, de esa subida
a La Camorca que no parece despertar demasiado entusiasmo entre algunos.
Es Luis Ángel quien pone una idea sencilla
sobre la mesa: lo importante no es el mapa, es montar juntos, sea por donde
sea.
—¡Vámonos todos a Zarzuela!
Dicho y hecho. Ángel
tiene allí su casa, así que la solución pasa por acercarnos, recuperar el pasador e improvisar el resto de la mañana.
Sin
track que seguir ni mapa trazado, nos ponemos en marcha confiando una vez más en
Ángel, que se conoce cada palmo de este terreno.
El sol aprieta y el recorrido ofrece pocas
sombras, aunque la temperatura ha dado un respiro y corre una brisa agradecida.
Vamos hilando caminos hacia Villacastín, la
Ermita del Cubillo y Navas de San Antonio. El
ritmo es tranquilo —quizá demasiado para las prisas de Ángel por llegar a la
hora acordada—, pero sin ruta trazada hay que aguzar el ingenio en cada cruce.
Más de uno pide calma: hoy hemos salido a
improvisar, no a jugar a perdernos.
Por aquí, por allá, la ruta va cobrando vida
propia.
Hasta que la bicicleta de Fer decide reclamar
su cuota de protagonismo.
El cambio empieza a hacer de las suyas. Salta
cuando no debe, se traba cuando menos toca y Fer pelea contra el mando hasta
que la mecánica dice basta.
Esta vez es él quien se queda descolgado. Raúl
se ofrece a hacerle compañía, pero Fer prefiere quedarse solo intentando
averiguar qué le está pasando al cambio.
No hay tiempo que perder: apretamos el paso
para acortar el bucle y permitir que Ángel llegue cuanto antes al coche para ir
a rescatarle.
La ruta pierde el tono contemplativo y se
acelera. Dejamos atrás los caminos descubiertos a salto
de mata y apretamos los dientes hasta el final.
Llegamos todos menos Fer y ponemos rumbo a
Casa Campana. Ángel sale disparado con el coche al rescate,
Rafa se despide a prisa para cumplir con su reloj, y los demás nos acomodamos a
pedir unas cervezas y refrescos mientras esperamos.
Ángel y Fer todavía tardarán un rato en
llegar.
Hoy no hemos hecho la ruta que llevábamos
dibujada en la mente. Hemos hecho otra…
Y hemos vuelto a montar juntos.
Mi primera intención para el Domingo era acompañaros, pero me pasaba como a Rafa que tenía que estar muy pronto en casa de vuelta. De haberlo sabido........ja ja.
ResponderEliminarHicisteis lo correcto, espíritu de grupo y solucionar el problema del dichoso pasador de la rueda, que no es ni la primera vez, ni al "unico" que le ha pasado, ni será la última.
La mañana fue entretenida por tanto y para colmo el cassete de la bici de Fernando (alias "rompebicis").... es broma.
Un abrazo para todos.
Santi, pues mira que de haber sabido que la mañana iba a salir así, igual hasta te habrías animado a venir… aunque eso de tener que estar pronto en casa tiene poco arreglo. 😄
EliminarLo del pasador ya empieza a tener categoría de clásico: ni es la primera vez que nos ocurre ni, por lo que parece, será la última. Y luego, para completar la mañana, el casete de Fernando decidió sumarse a la fiesta… aunque, por supuesto, lo de «rompebicis» es pura calumnia. 😂
Un abrazo.
Pues las bicis empiezan a tomar posición y se empiezan hacer conmigo.
EliminarDecisión mas que correcta desplazarnos a Zarzuela en grupo
"Todos para uno, y uno para todos"
ResponderEliminarEste grupo por mucho tiempo que pasa no deja de sorprender en cuanto a solidaridad y compañerismo. Un gesto el del domingo que en diferentes formas se ha repetido durante todos estos años.
Con esta característica es normal que uno siempre esté dispuesto a participar en cualquier actividad, convocatoria y rutas de AlfonsoyAmigos.
Y por supuesto compartir cualquier viaje que se plantee para pasar tiempo con los amigos de este grupo.
Un abrazo para todos.
Gracias, Luis Ángel. Después de tantos años, las rutas ya forman parte de nuestra historia, pero también lo hacen esos momentos en los que, cuando hace falta, seguimos estando ahí unos para otros. Quizá esa sea la combinación que ha hecho posible que sigamos compartiendo caminos después de tanto tiempo.
EliminarUn abrazo.