Ayer os contaba cómo viví el eclipse desde Cabeza Reina, pero hoy me he quedado pensando en cómo empezó todo realmente...
Unas horas antes, unos amigos llamaron a mi
puerta y, tras los saludos, me preguntaron si tenía gafas para verlo. Durante
un instante pensé que necesitaban una de sobra. Fue
justo al contrario: les sobraba una y quisieron regalármela.
Acepté sin pensarlo demasiado. Después,
ya en casa, con aquellas gafas de cartón entre las manos, comprendí que tenía
que salir a verlo. Ya no era solo una
retransmisión cómoda desde el sofá; era el empujoncito que necesitaba, una
oportunidad inesperada de vivir aquel momento.
Si me hubieran preguntado al día siguiente, no
habría podido decir que me había quedado en casa teniendo la posibilidad de
contemplarlo con mis propios ojos.
Hoy, pasado el eclipse, aquellas sencillas
gafas tienen para mí un valor distinto. A
veces los regalos más pequeños son los que terminan convirtiéndose en los
recuerdos más valiosos.
Me alegro mucho de que finalmente tuvieses la suerte de recibir ese regalo para poder ver por ti mismo un espectáculo de la naturaleza incomparable con cualquier otra cosa y que tan difícil es que se presente en la puerta de casa.
ResponderEliminarGracias, Santi. La verdad es que tuve mucha suerte. Aquellas sencillas gafas acabaron siendo el pequeño empujón que necesitaba para cambiar de planes y salir de casa, y vivir así algo que, de haberme quedado frente al televisor, habría sido completamente diferente.
EliminarAl final, algunas oportunidades llaman a la puerta de una manera muy sencilla… y conviene saber abrir.
Alfonso, como me alegro que finalmente hayas podido ver personalmente el eclipse. Gracias a esas gafas y a esos amigos nosotros también hemos podido disfrutar de una crónica totalmente diferente a si lo hubieses visto en la televisión.
ResponderEliminarUn saludo,
Santa.
Gracias, Asanta. Al final, las gafas fueron solo el comienzo; sin esos amigos y todo lo que vino después, la historia habría sido muy distinta. Me alegra saber que también os llegó a través de la crónica. Espero estéis disfrutando de vuestras vacaciones.
EliminarUn abrazo. Y gracias, una vez más, por estar ahí.