El pasado domingo, mientras avanzábamos desde el Alto del León hacia La Fuenfría, hubo momentos en los que apenas se escuchaba nada. El sonido de las ruedas sobre la tierra, alguna conversación dispersa entre compañeros y el viento moviéndose entre los pinos. Lo habitual en una mañana de bicicleta por la sierra.
Y, sin embargo, nunca es una mañana
cualquiera.
Hay un instante, después de los primeros
kilómetros, en el que el cuerpo encuentra su ritmo. La
respiración se acompasa, las piernas giran sin esfuerzo aparente y la bicicleta
parece seguir sola. No siempre ocurre en el mismo
lugar ni a la misma hora. Simplemente sucede.
Mientras pedaleaba el domingo pensé que
escribir se parece mucho a eso.
También las palabras tienen su propia
cadencia. Hay días en los que se resisten, como una
subida que no acaba nunca. Otras veces aparecen una
detrás de otra, sin que apenas tengamos que ir a buscarlas. Como
si llevaran tiempo esperando el momento adecuado.
Quizá por eso la bicicleta y la escritura me
han acompañado tantos años. No porque me lleven a ningún
sitio concreto, sino porque me obligan a respetar el ritmo de las cosas.
La montaña no tiene prisa. Los
senderos que recorrimos siguen ahí desde mucho antes que nosotros y seguirán
cuando ya no pasemos por ellos. Lo
único que podemos hacer es atravesarlos a nuestra manera, dejando que cada
pedalada encuentre su equilibrio.
Con las palabras pasa algo parecido.
Una frase no siempre aparece cuando la
llamamos. A veces hay que esperar, escuchar, seguir
avanzando hasta que encuentre su lugar, igual que el ciclista que mantiene la
marcha sin pensar demasiado en el próximo kilómetro.
Tal vez sea eso lo que busco cada vez que
salgo a rodar por la sierra, y también cuando me siento ante una página en
blanco: Encontrar
ese ritmo sereno que no llama la atención, que no necesita hacerse notar, pero
que sostiene el camino.
Una pedalada detrás de otra.
Una palabra detrás de otra.
Domingo, 14 de Junio de 2026
Este domingo saldremos de nuevo a la sierra, en busca de ese ritmo que solo aparece cuando las ruedas empiezan a girar, cuando el cuerpo se acomoda y el camino empieza a hablar en su propio lenguaje.
Recorrido de 35 Kms aprox. Y 861 m, de desnivel acumulado, que pueden resultar engañosos. Encontraremos tramos largos y exigentes. Comprobad los Waypoint
Hora de encuentro: 8,45
Lugar de encuentro: Aparcamiento Bo Nuevo - Real Sitio San Ildefonso
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